Venenosa, discreta y fundamental para el equilibrio ecológico, la cascabel de cola negra es mucho más que la reputación negativa que suele acompañar a las serpientes. Habita regiones áridas, montañosas y boscosas de México y, en la Ciudad de México, mantiene una población dentro de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA), en Ciudad Universitaria.
La población del Pedregal es identificada por la UNAM y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad como Crotalus molossus nigrescens, conocida como cascabel de cola negra mexicana. CONABIO reconoce este taxón como válido, mientras que The Reptile Database lo incluye dentro de la especie Crotalus molossus. Estas diferencias de nomenclatura responden al tratamiento taxonómico de las subespecies y no implican que se trate de animales distintos.
“Lejos de ser una amenaza, es como un símbolo en varias culturas que tienen atracción por las serpientes, desde México hasta China”, explicó Alejandra Alvarado Zink, divulgadora de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM.
Su coloración puede variar entre tonos amarillentos, pardos, verdosos o grisáceos. A lo largo del dorso presenta manchas oscuras que pueden tener forma de rombos o bandas, mientras que la parte final de la cola es notablemente más oscura que el resto del cuerpo, característica de la que proviene su nombre común.
Como otras víboras de cascabel, tiene una cabeza relativamente ancha, glándulas productoras de veneno, colmillos especializados y fosetas sensibles al calor situadas entre los ojos y las fosas nasales. Sin embargo, la forma triangular de la cabeza no debe utilizarse como único criterio para determinar si una serpiente es venenosa: algunas especies inofensivas también pueden ensancharla cuando se sienten amenazadas.
Al final de la cola posee un cascabel formado por segmentos de queratina. Cuando percibe peligro, puede agitarlo para advertir de su presencia y evitar un enfrentamiento. El cascabel es, por tanto, principalmente un mecanismo defensivo y no una señal de que el animal esté buscando atacar. La recomendación es observarla a distancia, no intentar tocarla, capturarla o matarla y avisar a personal especializado.
Crías que nacen vivas
Las cascabeles de cola negra no depositan huevos en el ambiente. Son vivíparas: los embriones se desarrollan dentro del cuerpo de la madre y las crías nacen vivas. Esta forma de reproducción ofrece protección frente a variaciones de temperatura, depredadores y otros riesgos ambientales.
Las crías nacen completamente formadas y poseen en la punta de la cola una estructura inicial conocida como botón. Con cada muda se agrega un nuevo segmento al cascabel, aunque estos pueden romperse o desprenderse. Por ello, el número de segmentos no permite determinar con precisión la edad de una serpiente.
La cantidad de crías, la temporada reproductiva y el tamaño de los ejemplares pueden variar entre poblaciones, años y condiciones ambientales. Por esa razón, no es recomendable presentar una cifra de nacimientos o una longevidad máxima como si fueran iguales para todos los individuos.
Controladoras naturales de roedores
Su alimentación incluye principalmente pequeños mamíferos, aunque también puede consumir aves, lagartijas y otros vertebrados. Al alimentarse de roedores, contribuye a regular sus poblaciones y forma parte de las redes ecológicas del Pedregal.
Esta función no significa que por sí sola elimine las enfermedades asociadas con los roedores, pero sí ayuda a mantener el equilibrio entre las poblaciones de presas y depredadores.
La cascabel de cola negra también sirve de alimento a otros animales. Aves rapaces, mamíferos y otras serpientes pueden depredar ejemplares jóvenes o adultos. Se trata, por tanto, de una especie que funciona tanto como depredadora como presa dentro del ecosistema.
Aunque se ha propuesto que una cascabel de cola negra pudo inspirar a la serpiente representada en el Escudo Nacional, su identificación taxonómica no es concluyente. La guía de anfibios y reptiles de la REPSA presenta esta posibilidad como una interpretación, no como un hecho demostrado.
Amenazas en un entorno urbano
Entre las amenazas que enfrentan estas serpientes se encuentran la pérdida y fragmentación del hábitat, los incendios, la persecución por miedo o desinformación, la captura ilegal y los atropellamientos.
En Ciudad Universitaria, los caminos, estacionamientos, edificios y tránsito de vehículos rodean y atraviesan parte del ecosistema original del Pedregal. Por ello, algunos ejemplares pueden aparecer cerca de instalaciones universitarias cuando se desplazan en busca de refugio, alimento o sitios adecuados para regular su temperatura.
La presencia de una serpiente cerca de un edificio no significa que esté persiguiendo a las personas. Generalmente intenta encontrar una salida o un sitio donde ocultarse.
Los ejemplares de fauna silvestre no deben capturarse para convertirlos en mascotas ni aprovecharse para fabricar objetos. Su manejo, reproducción o comercialización solo puede realizarse bajo las autorizaciones previstas por la legislación ambiental. La extracción de animales de su hábitat sin autorización representa una presión adicional para sus poblaciones.
México, territorio de serpientes
De acuerdo con la actualización de junio de 2026 de The Reptile Database, en el mundo se reconocen 4,249 especies de serpientes. Esta cifra cambia constantemente debido a la descripción de nuevas especies y a las revisiones taxonómicas.
En México se han reportado 454 especies de serpientes, según información difundida por Gaceta UNAM en enero de 2026. Esto representa aproximadamente 10.7 % de las especies reconocidas mundialmente, por lo que el país se encuentra entre las naciones con mayor riqueza de este grupo y es considerado por inventarios especializados como el de mayor diversidad de serpientes.
La cifra puede variar ligeramente entre bases de datos porque algunas poblaciones son reconocidas como especies por ciertos especialistas y como subespecies o sinónimos por otros.
El Inventario de la Herpetofauna de México, elaborado con participación de especialistas de la UNAM y actualizado de manera continua, advierte precisamente que estos recuentos son aproximaciones sujetas a cambios científicos.
México también destaca por su alto endemismo: numerosas especies de reptiles habitan exclusivamente dentro del territorio nacional. Esto aumenta la responsabilidad de proteger sus ecosistemas, pues la pérdida de una población endémica puede significar su desaparición mundial.
La cascabel de Ciudad Universitaria
A pesar de encontrarse dentro de una de las zonas urbanas más grandes del país, Ciudad Universitaria conserva parte del ecosistema natural del Pedregal de San Ángel. En él habitan distintas especies de anfibios y reptiles.
La REPSA identifica a Crotalus molossus nigrescens como la única especie silvestre de serpiente venenosa de importancia médica que habita el campus central de la UNAM. Por ello, debe corregirse la afirmación de que en la Reserva existen dos especies de serpientes de importancia médica.
Los ejemplares del Pedregal suelen ser de talla moderada en comparación con algunas poblaciones presentes en regiones más extensas. Sin embargo, el tamaño de una serpiente depende de factores como la edad, el sexo, la disponibilidad de alimento y las condiciones particulares del hábitat. Por esta razón, una menor longitud no debe atribuirse únicamente al entorno urbano sin contar con un estudio poblacional específico.
Desde la Facultad de Ciencias y otras entidades de la UNAM se han desarrollado investigaciones sobre la historia natural, diversidad genética, distribución, ecología y conservación de esta serpiente. Entre los antecedentes se encuentra el análisis de la estructura genética de poblaciones de Crotalus molossus nigrescens realizado en el Instituto de Biología, así como estudios sobre la población de la Reserva del Pedregal.
¿Qué hacer al encontrar una?
Cuando una serpiente ingresa en un aula, oficina, estacionamiento o espacio de trabajo de Ciudad Universitaria, no se debe intentar capturarla.
La recomendación es: mantener una distancia prudente; evitar rodearla o bloquear su salida; alejar a otras personas y animales de compañía; no arrojarle objetos ni intentar matarla; reportar su presencia a Protección Civil o al personal especializado de la REPSA.
La UNAM cuenta con personal capacitado para contener y trasladar ejemplares hacia zonas adecuadas del Pedregal. Estas acciones permiten proteger tanto a la comunidad universitaria como a la fauna silvestre.
La cascabel de cola negra no es una enemiga. Es una especie venenosa de importancia médica y, por ello, debe tratarse con precaución, pero también es un componente indispensable del patrimonio natural de Ciudad Universitaria. Conocerla, respetar su espacio y permitir que el personal especializado se encargue de su manejo son las mejores formas de convivir con ella.
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