Dinamarca está impulsando un proyecto pionero: la construcción de islas energéticas que recolectarán electricidad de turbinas marinas, la transmitirán a tierra firme y a países vecinos, y convertirán el excedente en combustibles verdes mediante tecnologías Power-to-X.
El país planea levantar una isla artificial en el Mar del Norte con una capacidad inicial de 3 GW y otro centro energético en Bornholm, en el Mar Báltico. Estas plataformas no serán simples parques eólicos, sino hubs energéticos capaces de almacenar, transformar y redistribuir energía limpia a gran escala.
Según el informe de GlobalData, la generación eléctrica de Dinamarca aumentará de 33,6 TWh en 2025 a 43,3 TWh en 2035, con un aporte renovable cercano al 98 %. Las fuentes térmicas quedarán relegadas a funciones de respaldo, mientras que el carbón desaparecerá por completo en 2028.
El analista Attaurrahman Ojindaram Saibasan destacó que más de 8,7 GW de proyectos eólicos marinos están en etapas de permisos y anuncio, dentro de un total de 17,6 GW en desarrollo.
Con las renovables representando más del 76 % de la capacidad instalada en 2025 y proyectando casi el 87 % en 2035, el sistema eléctrico enfrentará desafíos de flexibilidad. Para ello se prevé:
-Bioenergía y centrales de gas como respaldo.
-Almacenamiento en baterías y térmico.
-Gestión de la demanda para equilibrar la intermitencia de la eólica marina.
-Mejoras en transmisión y distribución, especialmente en cables submarinos que conecten las islas con el continente.
Las islas energéticas permitirán intensificar el comercio eléctrico con Noruega, Suecia y Alemania, consolidando la generación en alta mar y exportando excedentes como hidrógeno verde.
Dinamarca, ya integrada en los mercados eléctricos nórdicos y de la UE, podría convertirse en exportador neto de energías renovables y derivados del hidrógeno, reduciendo su dependencia de importaciones.
Entre 2026 y 2030, Dinamarca destinará casi un tercio de su inversión energética -unos 9.700 millones de dólares- a la eólica marina. Aunque la energía solar dominará el resto de la inversión, los proyectos marinos ofrecen mayor escala e impacto.
Sin embargo, la construcción de islas artificiales implica:
-Altos costos iniciales y plazos prolongados.
-Complejidad regulatoria y ambiental en la planificación espacial marina.
-Construcción de cables submarinos y derechos de conexión.
-Limitaciones de la cadena de suministro y mano de obra especializada.
Las islas energéticas de Dinamarca representan un salto estratégico hacia un sistema eléctrico renovable y regionalmente integrado.
No solo consolidan la eólica marina como columna vertebral del país, sino que también posicionan a Dinamarca como líder en la exportación de energía limpia y combustibles verdes.
Con información de Noticias Ambientales
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