En el Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) “cultivamos una gran diversidad de líneas de investigación, algunas orientadas a comprender los fenómenos más fundamentales de la naturaleza, desde las partículas elementales hasta el origen y evolución del universo; otras buscan aprovechar las herramientas de la física, las matemáticas y la ciencia de datos para abordar problemas de gran relevancia social como la salud”, indicó su director, Alfred U’Ren Cortés.
Al inaugurar el encuentro académico “¿Pueden los relojes inteligentes monitorear tu salud cardiovascular?”, organizado por el ICN y Huawei México, dijo que aun cuando pudiera asociarse poco la investigación en ciencias nucleares con la medicina, la teoría de sistemas complejos y el análisis de datos están abriendo nuevas posibilidades para comprender el funcionamiento del cuerpo humano.
El organismo humano, abundó, “es, en muchos sentidos, un extraordinario sistema complejo, su funcionamiento depende de múltiples procesos que interactúan entre sí, se adaptan continuamente y deben mantener un delicado equilibrio frente a las perturbaciones del entorno. Comprender esos procesos e identificar cuándo comienzan a alterarse, constituye un desafío científico fascinante, pero también una oportunidad para avanzar hacia una medicina más preventiva y personalizada”.
Es en ese contexto donde se inscribe esta colaboración. “A través de nuestro Laboratorio de Física de la Vida hemos establecido una alianza fructífera con Huawei, una sinergia que ha permitido aprovechar tecnologías de monitoreo cardiovascular para desarrollar la investigación científica original”, puntualizó.
En el Auditorio Marcos Moshinsky, destacó que esta colaboración ha comenzado a traducirse en publicaciones científicas de alto nivel. Por ejemplo, recientemente fue aceptado un artículo en el que se evalúa el desempeño del reloj inteligente Huawei Watch D2 para medir la presión arterial y la frecuencia cardiaca, mediante su comparación con instrumentos médicos convencionales.
No se trata sólo de demostrar que una tecnología funciona, es fundamental determinar con rigor sus condiciones de uso, alcance y limitaciones. Este conocimiento es indispensable para que estas herramientas contribuyan de manera confiable al cuidado de la salud, consideró.
También están en desarrollo dos protocolos de investigación que buscan estudiar los ciclos circadianos y explorar la identificación de biomarcadores personalizados de salud. La investigación que el Instituto realiza como parte de esta colaboración con Huawei se desarrolla con plena libertad académica, mientras que Huawei aporta los dispositivos tecnológicos.
Apuntó que la posibilidad de registrar variables fisiológicas a lo largo del tiempo, junto con herramientas de análisis de datos, física de sistemas complejos e inteligencia artificial, “nos permitiría identificar patrones que resultan invisibles a una medición aislada”.
Sin embargo, aún quedan importantes retos científicos, tecnológicos y clínicos por resolver.
Mario Iván Martínez, de Huawei México, presentó el nuevo dispositivo que incluye el monitor de presión arterial, el primero en el mundo diseñado para realizar mediciones ambulatorias continuas.
Esta empresa tecnológica lleva cinco años desarrollando dispositivos portátiles de monitoreo de salud.
Se trata de una herramienta tecnológica que se puede llevar absolutamente a cualquier lugar. “No se descalibra, tampoco son datos estimativos; por el contrario, utilizan un método oscilométrico real para ofrecer lecturas y no estimaciones.
Estas soluciones nos permiten que ahora la medición de la presión arterial sea tan sencilla y tan natural como medir la oxigenación, analizar o identificar nuestros hábitos de sueño y otros parámetros que normalmente no nos eran ajenos, pero no teníamos la facilidad de estar al tanto de ellos”.
Comentó que Huawei pretende hacer mucho más accesible y sobre todo verídica, información que pueda utilizarse de distintas formas, no sólo para las personas que tienen que dar un seguimiento a su salud por algún padecimiento, sino en prácticamente cualquier estilo de vida.
Esta nueva tecnología cuenta con la función de comunidad en salud, que permite compartir datos (como variaciones de presión o frecuencia cardiaca en reposo) en tiempo real con hasta 32 personas, incluyendo familiares o médicos, sin importar si están en otra ciudad o país; así como la alta autonomía de la batería y la compatibilidad con cualquier sistema operativo móvil, entre otras funciones de importancia.
Con información de la UNAM
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