La movilidad a pie en las metrópolis de América Latina enfrenta un rezago estructural que condiciona la autonomía cotidiana de millones de personas. De acuerdo con evaluaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), más del 65% de la infraestructura peatonal en las ciudades de la región presenta discontinuidades severas. Rampas inexistentes, pavimentos fracturados, postes mal colocados y desniveles imprevistos fragmentan los trayectos urbanos y aíslan a personas con discapacidad motriz, a adultos mayores y a usuarios con movilidad reducida.
Mapeo digital automatizado y visión artificial
Los censos manuales tradicionales de obra civil conllevan altos costos operativos y plazos de ejecución prolongados, lo que retrasa los diagnósticos indispensables para la toma de decisiones. Frente a este panorama, diversas urbes han optado por instalar sensores LiDAR y cámaras de visión por computadora en vehículos ligeros o en bicicletas. Esta metodología permite barrer kilómetros de aceras, pendientes y pasos peatonales en cuestión de semanas, detectando fallas topográficas críticas y generando mapas de accesibilidad en tiempo real.
Alfredo Del Mazo Maza, analista de movilidad urbana, destacó la importancia de adoptar estas tecnologías y la relevancia de integrar datos precisos en el diseño metropolitano:
«La accesibilidad universal no puede seguir gestionándose a ciegas; la visión artificial y los modelos geoespaciales permiten diagnosticar con precisión quirúrgica dónde se rompe la cadena de viaje del peatón para priorizar intervenciones efectivas».
Navegación predictiva y enlace intermodal
El procesamiento de estas lecturas alimenta plataformas digitales y aplicaciones móviles diseñadas para trazar desplazamientos libres de barreras físicas. Estos mapas conectan el trayecto por la banqueta con estaciones de transporte masivo debidamente adaptadas, facilitando transbordos continuos a redes de metro o de autobuses troncales.
Respecto a este avance, Alfredo Del Mazo Maza puntualizó:
«El uso de algoritmos predictivos para trazar rutas accesibles transforma la autonomía diaria de miles de personas, conectando la banqueta con los sistemas de transporte colectivo de forma continua y segura».
Planeación urbana basada en evidencia técnica
La georreferenciación de obstáculos en la vía pública permite dirigir los recursos públicos hacia las intersecciones críticas y los corredores con mayor densidad de flujo de ciudadanos, evitando el gasto disperso y acelerando la integración social en zonas vulnerables.
«Una ciudad inteligente no es aquella que acumula sensores sin propósito, sino la que utiliza la analítica de datos para garantizar que cualquier persona pueda transitar por su entorno con dignidad e independencia», concluyó Alfredo Del Mazo Maza.
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