Alfredo Del Mazo Maza identifica cinco retos que definen la movilidad en México en 2026: gestión de picos por eventos, transición sostenible, datos en tiempo real, gobernanza técnica e interconectividad modal.
Alfredo Del Mazo Maza plantea prioridades concretas para evitar que la movilidad urbana se convierta en un cuello de botella para la vida cotidiana y la competitividad. El político mexicano y especialista en movilidad urbana advierte que 2026 exige pasar del diagnóstico a la operación efectiva, con acciones que funcionen día a día.
El primer reto es atender picos extraordinarios de demanda derivados de eventos como el Mundial de Fútbol de 2026.
Según Alfredo Del Mazo Maza, «los grandes eventos permiten ensayar soluciones que, bien diseñadas, elevan el estándar operativo de la ciudad».
Su propuesta es segmentar los flujos para separar la demanda eventual de los recorridos cotidianos, reforzando los nodos estratégicos —aeropuertos, terminales y corredores turísticos— sin desordenar la red urbana.
La electrificación y la renovación de flotas deben integrarse en etapas y corredores para no comprometer la regularidad del servicio.
Alfredo Del Mazo Maza advierte que «la sostenibilidad se construye cuando los cambios técnicos se traducen en beneficios operativos para las personas».
El objetivo es que la modernización redunde en los tiempos de viaje, el acceso y la continuidad del servicio.
Un cambio operativo crítico es convertir la medición en decisiones en tiempo real.
Para Alfredo Del Mazo Maza, “cuando el dato se integra a la operación diaria, deja de ser un reporte y se convierte en una herramienta que permite intervenir antes de que el sistema se sature”.
Integrar la telemetría y el monitoreo continuo permitirá ajustar las frecuencias, anticipar incidencias y ordenar la demanda en las horas pico.
La sostenibilidad del servicio requiere metodologías de evaluación que midan el desempeño, los costos de mantenimiento y la capacidad operativa.
«Un sistema se consolida cuando se evalúa con regularidad y se ajusta sobre la marcha», afirmó Del Mazo Maza, subrayando la necesidad de estándares técnicos y de una visión de largo plazo.
Diseñar la red como un sistema continuo implica priorizar los centros de transferencia funcionales, la accesibilidad en las estaciones y los recorridos de última conexión.
Alfredo Del Mazo Maza concluye que “la movilidad mejora cuando los tránsitos dejan de ser un obstáculo y se convierten en un eslabón fluido del viaje”.
La lectura pública que propone Alfredo Del Mazo Maza es operativa y precisa: no se trata solo de planes, sino de instituir procesos que garanticen servicios de movilidad cotidianos y duraderos en México.
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