Cambio climático

Cómo se mide el calor extremo y qué revelan los récords sobre el cambio climático

Cada verano parece traer consigo una nueva sucesión de titulares sobre temperaturas extraordinarias. Desde Asia hasta Europa y Estados Unidos, las olas de calor están asociadas con impactos que van mucho más allá de la incomodidad: aumentan los riesgos para la salud, favorecen condiciones propicias para incendios forestales y ejercen presión sobre el suministro de agua, alimentos y energía.

Pero detrás de expresiones como “el día más caluroso registrado” o “el verano más cálido de la historia” existe una metodología científica que permite determinar qué tan excepcional es una temperatura. Los registros meteorológicos actuales se combinan con información histórica y reconstrucciones del clima del pasado para establecer comparaciones que abarcan desde décadas hasta miles o millones de años.

Comprender cómo se obtienen estos datos resulta fundamental para distinguir entre un episodio aislado de calor y una tendencia climática de largo plazo.

¿Qué significa realmente que se rompa un récord de temperatura?

Un récord de calor depende siempre del periodo y del territorio que se estén comparando. Miles de estaciones meteorológicas distribuidas alrededor del mundo registran de manera continua variables como temperatura, precipitación y presión atmosférica. Cuando una estación supera el máximo registrado anteriormente para un determinado día, mes o estación, puede establecerse un nuevo récord local.

Los científicos también elaboran registros regionales y globales mediante la combinación de información procedente de estaciones terrestres, barcos y boyas oceánicas. Para realizar comparaciones globales se utilizan grandes bases de datos que permiten analizar cómo han evolucionado las temperaturas a lo largo del tiempo.

Uno de los registros instrumentales continuos más antiguos comenzó en Inglaterra en 1659. Sin embargo, las principales bases de datos globales utilizadas actualmente para estudiar el calentamiento del planeta comienzan alrededor de 1880. Entre ellas se encuentran conjuntos de datos desarrollados por instituciones como la NASA, la NOAA y el Centro Hadley del Servicio Meteorológico británico.

Estos registros permiten establecer afirmaciones sobre la evolución reciente del clima y comparar décadas completas, en lugar de concentrarse exclusivamente en un día particularmente caluroso.

La existencia de temperaturas mucho más elevadas en determinados periodos de la historia geológica no contradice el calentamiento actual. La Tierra tiene unos 4,500 millones de años y ha experimentado transformaciones climáticas profundas. La particularidad del calentamiento contemporáneo está en su velocidad y en el periodo en que ocurre: se está produciendo en un lapso muy corto en comparación con muchos cambios climáticos naturales del pasado y dentro de una época en la que las sociedades humanas dependen de condiciones climáticas relativamente estables.

Del pasado climático a las tendencias actuales

Los termómetros solamente permiten observar una pequeña parte de la historia climática. Para conocer cómo era el planeta antes de que existieran redes meteorológicas, los científicos recurren a los llamados archivos climáticos. Núcleos de hielo, anillos de árboles, sedimentos oceánicos y determinados fósiles contienen información que puede utilizarse para reconstruir las condiciones ambientales de épocas anteriores.

Estos registros funcionan como una especie de memoria natural del planeta. Las burbujas de aire atrapadas en el hielo, por ejemplo, pueden conservar información sobre la composición de la atmósfera de periodos muy antiguos, mientras que los anillos de crecimiento de los árboles pueden aportar indicios sobre las condiciones ambientales que experimentaron durante su desarrollo.

La climatóloga Friedrike Otto, fundadora de World Weather Attribution, ha explicado que estos archivos permiten obtener información sobre temperaturas, precipitaciones y condiciones atmosféricas que se remontan miles e incluso millones de años. A ello se suman los modelos climáticos, que utilizan las leyes físicas conocidas para analizar cómo diferentes factores pueden modificar el comportamiento del sistema climático.

Estas herramientas han permitido establecer una relación sólida entre concentraciones elevadas de gases de efecto invernadero y temperaturas globales más altas. En el periodo actual, la principal diferencia es que el incremento de gases de efecto invernadero está estrechamente relacionado con actividades humanas, especialmente con la quema de combustibles fósiles.

También te puede interesar: La Laguna: conservar el desierto implica aprender a convivir con su fauna

Compartir
Publicado por
reddmemp

Entradas recientes

  • Naturaleza

Una nueva rana de Costa Rica encuentra refugio entre cafetales

Pequeña, nocturna y de tonos verdosos, una nueva especie de rana arborícola acaba de incorporarse… Leer más

2 horas hace
  • Cambio climático

Delfines rosados de Ecuador enfrentan un futuro incierto ante la presión de la minería y el cambio climático

Los ríos de la Amazonía ecuatoriana albergan dos especies emblemáticas cuya supervivencia enfrenta una situación… Leer más

2 horas hace
  • Medio Ambiente

Lo que no quieren que sepas del Fracking: Greenpeace

La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se ha pronunciado a favor sobre la incursión de… Leer más

1 día hace
  • Ciencia

Cómo avanzar hacia tecnologías renovables sin depender de las PFAS

La transición hacia fuentes de energía más limpias suele presentarse como uno de los caminos… Leer más

2 días hace
  • Ciencia

La Laguna: conservar el desierto implica aprender a convivir con su fauna

El paisaje desértico suele asociarse con la ausencia: grandes extensiones de tierra, temperaturas extremas y… Leer más

2 días hace
  • Cambio climático

Brasil pierde vegetación y aumenta su vulnerabilidad ante fenómenos extremos como El Niño

Brasil ha experimentado una transformación profunda de su territorio durante las últimas cuatro décadas. La… Leer más

3 días hace