El año 2025 marcó un punto de inflexión en el clima del planeta. Por primera vez, la temperatura media global superó el umbral de 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. Este límite fue establecido en el Acuerdo de París para mitigar los peores impactos del cambio climático.
Científicos de World Weather Attribution (WWA), del sistema Copernicus de la Unión Europea y del Instituto Meteorológico de los Países Bajos confirmaron este récord. El dato no fue aislado. Además, colocó al 2025 entre los tres años más calurosos desde que existen mediciones confiables.
El calentamiento ocurrió pese a la presencia de La Niña. Este fenómeno suele provocar un enfriamiento temporal del planeta. Sin embargo, las temperaturas se mantuvieron en niveles extremadamente altos durante todo el año. Según los expertos, la causa principal fue la quema continua de combustibles fósiles y la emisión sostenida de gases de efecto invernadero.
Más calor, más eventos extremos
Más allá de las cifras, el impacto se sintió en todo el mundo. En 2025 se registraron 157 fenómenos meteorológicos extremos severos. De ellos, 22 fueron analizados en profundidad por WWA. En 17 casos, la influencia humana resultó determinante para aumentar su intensidad o su probabilidad.
Las olas de calor, las sequías y las inundaciones encabezaron la lista de los desastres más letales. Además, muchos episodios de calor extremo fueron hasta diez veces más probables que hace una década. Para la climatóloga Friederike Otto, esta diferencia es enorme y alarmante.
Theodore Keeping, investigador del Imperial College de Londres, fue contundente. Señaló que la humanidad ya vive en el clima que los científicos advirtieron al firmarse el Acuerdo de París.
Impactos humanos y económicos
Las olas de calor se posicionaron como el fenómeno más mortal del año. En Sudán del Sur, por ejemplo, el calor extremo obligó a cerrar las escuelas durante dos semanas. Decenas de niños sufrieron golpes de calor. El cambio climático elevó la temperatura local en 4 °C y transformó un evento raro en uno frecuente.
El mismo patrón se repitió en Europa Occidental y el Sudeste Asiático. Allí, el calor extremo y las lluvias monzónicas provocaron inundaciones masivas. Millones de personas tuvieron que desplazarse. Además, los incendios forestales se intensificaron en Grecia, Turquía y Los Ángeles debido a sequías prolongadas.
Las inundaciones fueron el desastre más estudiado en 2025. Afectaron a países como Pakistán, Sri Lanka, Indonesia, Estados Unidos y Botswana. Por otro lado, el huracán Melissa golpeó Jamaica, Cuba y Haití. Este evento causó pérdidas por 8.800 millones de dólares, con muy escasa cobertura de seguros.
Un futuro cada vez más limitado
Las proyecciones no son alentadoras. El Servicio Meteorológico del Reino Unido estima que en 2026 la temperatura global se ubicará entre 1,34 °C y 1,58 °C por encima de los niveles preindustriales. Esto consolidaría una tendencia ascendente sostenida.
Los expertos advierten que el planeta se acerca rápidamente a los límites de adaptación. Cada aumento mínimo de temperatura genera impactos más graves. Según Sjoukje Philip, del KNMI, lo excepcional se está convirtiendo en la nueva normalidad.
Mientras las emisiones no disminuyan con urgencia, el margen de acción seguirá reduciéndose. La crisis climática de 2025 dejó una señal clara. El tiempo para evitar consecuencias más severas se agota.
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