Cambio climático

Deshielo del permafrost hace más destructivos los terremotos del Ártico

El 10 de marzo de 2025 un terremoto de magnitud 6,5 sacudió la isla noruega de Jan Mayen, situada entre el océano Ártico y el Atlántico norte, y provocó un alud de rocas y escombros que cubrieron parte de un glaciar ubicado a más de 7 kilómetros del epicentro. 

Un equipo internacional de científicos quiso comprender por qué este sismo causó de pronto una inestabilidad tan pronunciada en una región sísmicamente activa durante mucho tiempo. 

«Este terremoto de 2025 es un ejemplo impactante de la cascada de desastres naturales», comenta Guilherme WS de Melo, autor principal del estudio e investigador postdoctoral en la unidad de investigación de Geodinámica Marina del Centro GEOMAR Helmholtz para la Investigación Oceánica de Kiel. 

«Nuestro estudio documenta, por primera vez, un alud de rocas provocado por un terremoto en la isla de Jan Mayen. La ladera volcánica podría haberse vuelto cada vez más inestable debido a la degradación del permafrost». 

En el permafrost -suelo permanentemente congelado-, la roca se mantiene unida por el hielo, igual que el cemento une el hormigón, pero, cuando el hielo se derrite, el suelo se debilita y se vuelve inestable. Y en un terremoto, esto puede desencadenar una serie de desastres naturales. 

Jan Mayen es una isla volcánica habitada únicamente por el personal de una estación meteorológica y situada a unos 500 kilómetros al este de Groenlandia y a 550 kilómetros al norte de Islandia. 

La isla alberga el volcán activo más septentrional del mundo, el Beerenberg, cuya última erupción sucedió en la década de 1980. Desde el borde de su cráter, los glaciares descienden unos 2000 metros hasta la costa, dos de ellos se vieron directamente afectados por el terremoto de 2025. 

El intenso temblor provocado por el sismo principal desencadenó un alud de rocas en una ladera sobre el glaciar Kjerulf. En cuestión de minutos, grandes volúmenes de roca volcánica se desprendieron y se extendieron por la superficie del glaciar, donde ahora cubren el hielo casi hasta la orilla. 

Los datos satelitales también documentaron desprendimientos de hielo provocados por terremotos en el glaciar vecino de Weyprecht. 

Para investigar el terremoto y sus consecuencias, el equipo, integrado por científicos de Alemania, Noruega y Brasil, combinó conjuntos de datos sísmicos locales y regionales, modelos de vibración del suelo, imágenes satelitales de alta resolución y mediciones de infrasonido para determinar el momento exacto del deslizamiento de tierra, y registros de temperatura del aire y del clima. 

La integración de estos métodos permitió a los investigadores reconstruir la secuencia de eventos con detalle. Los resultados del estudio se han publicado este lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). 

Aunque Jan Mayen es sísmicamente activa, no hay registros ni evidencias de que los terremotos hayan producido avalanchas de rocas con una extensión de escombros comparable. 

Para los autores, lo sucedido el año pasado es el resultado de cambios a largo plazo, y algo que, irá a más a medida que el clima continúe calentándose. 

El estudio explica que al fundirse el hielo del permafrost, que durante miles de años ha ayudado a estabilizar las empinadas laderas volcánicas, irá perdiendo gradualmente su efecto aglutinante y, como resultado, los temblores de los terremotos podrán provocar con mayor facilidad el colapso de la roca. 

El estudio desvela cómo el cambio climático puede actuar como un amplificador silencioso de los peligros naturales: «El calentamiento global y la degradación del permafrost pueden debilitar progresivamente las laderas y los glaciares, aumentando así el potencial de desastres en cascada, como se vio recientemente en el desastre en la frontera entre Nepal y China», afirma Guilherme WS de Melo. 

«Allí, el detonante inmediato fue el colapso de un glaciar o de una roca de hielo; en el evento que estudiamos en Jan Mayen, fue un terremoto. Sin embargo, en un contexto más amplio, ambos eventos apuntan al mismo proceso subyacente: el calentamiento global y la degradación del permafrost pueden desestabilizar progresivamente las laderas y los glaciares, aumentando el potencial de desastres en cascada», concluye el investigador. 

Con información de Descubre DW 

TE RECOMENDAMOS LEER: frente-frio-en-espana-desploma-hasta-10-oc-las-temperaturas-y-trae-tormentas

Compartir
Publicado por
PRENSA

Entradas recientes

  • Sin categoría

Tribunal brasileño suspende permiso de enorme mina de oro en la Amazonía

El Supremo Tribunal Federal de Brasil suspendió el permiso ambiental de un importante proyecto de… Leer más

8 horas hace
  • Cambio climático

Lluvias récord de octubre inundan sureste de Australia

Las lluvias torrenciales han provocado inundaciones repentinas en el sureste de Queensland, en Australia, han… Leer más

13 horas hace
  • Medio Ambiente

España en alerta por el virus Shamonda tras el primer caso humano en Francia

El Ministerio de Agricultura ha pedido tranquilidad ante la presencia del virus Shamonda en varias… Leer más

14 horas hace
  • Agua

Sequías e inundaciones agravan el problema del agua en México 

Las sequías, inundaciones y temperaturas extremas han aumentado la presión sobre el acceso al agua… Leer más

1 día hace
  • Medio Ambiente

Comunidades mayas y Greenpeace exigen acciones ante la contaminación del agua en Yucatán 

A un año de la denuncia popular presentada ante autoridades federales por comunidades mayas de la… Leer más

1 día hace
  • Medio Ambiente

México y Estados Unidos logran la repatriación de 26 loros mexicanos víctimas de tráfico internacional

Como resultado de la colaboración entre México-y Estados Unidos para la recuperación de especies de… Leer más

2 días hace