Las investigaciones desarrolladas en distintos puntos de Argentina continúan aportando información clave para comprender el brote de hantavirus asociado al crucero MV Hondius.
Los resultados preliminares indican que los roedores capturados durante los operativos de monitoreo no pertenecen a la especie considerada el principal reservorio de la cepa Andes, la única variante conocida capaz de transmitirse entre personas.
Los estudios fueron realizados en Mendoza y en Tierra del Fuego, dos provincias vinculadas al recorrido de uno de los pasajeros que habría contraído la enfermedad antes de embarcar. Además de fortalecer la vigilancia epidemiológica, estas tareas permiten conocer mejor la relación entre la fauna silvestre, los ecosistemas patagónicos y las enfermedades emergentes.
Mientras continúan los análisis de laboratorio, las autoridades sanitarias destacan que no existen evidencias que indiquen una propagación descontrolada del virus en las áreas investigadas.
Como parte de la investigación, especialistas instalaron más de 250 trampas en diferentes sectores de la periferia de Malargüe, en Mendoza. El objetivo fue identificar posibles reservorios naturales del hantavirus y determinar si existía circulación activa de la cepa Andes en la región.
Sin embargo, los ejemplares capturados no correspondieron a Oligoryzomys longicaudatus, conocido popularmente como colilargo, el principal portador del virus en gran parte de la Patagonia argentina y chilena.

De manera paralela, durante mayo también se realizaron relevamientos en Tierra del Fuego, incluyendo áreas cercanas a Ushuaia, ciudad desde donde partió el crucero el 1 de abril. Allí tampoco se detectaron individuos de esta especie.
Durante los trabajos de campo, los investigadores identificaron ejemplares de Abrothrix olivacea, un pequeño roedor que mostró presencia de anticuerpos contra la cepa Andes en investigaciones previas.
No obstante, esta especie no es considerada actualmente un vector epidemiológico relevante para la transmisión del virus. Además, las evaluaciones preliminares no detectaron señales que permitan confirmar infección activa en los animales capturados.
Mientras tanto, las muestras obtenidas continúan siendo analizadas en laboratorios especializados. Los estudios buscan determinar con mayor precisión si existe algún vínculo entre la fauna local y el brote investigado.
El caso despertó atención internacional luego de que se registraran contagios asociados al crucero MV Hondius, una embarcación de expedición que partió desde Ushuaia con destino a regiones australes.
Hasta el momento, la Organización Mundial de la Salud contabiliza 13 casos confirmados o probables vinculados al episodio, incluidos tres fallecimientos. Las investigaciones apuntan a que el caso inicial habría estado relacionado con una exposición previa en territorio continental.
La cepa Andes representa una particular preocupación sanitaria porque es la única variante de hantavirus conocida con capacidad de transmisión entre seres humanos. Sin embargo, los especialistas remarcan que estos eventos continúan siendo poco frecuentes y requieren condiciones específicas para producirse.
El seguimiento de poblaciones de roedores constituye una herramienta fundamental para comprender la dinámica de enfermedades zoonóticas y proteger tanto la salud humana como la biodiversidad.
Asimismo, los monitoreos permiten detectar cambios ambientales que pueden favorecer la expansión de determinadas especies o modificar la distribución de agentes patógenos en los ecosistemas.
En este contexto, los relevamientos realizados en Mendoza, Malargüe, Tierra del Fuego y Ushuaia aportan información valiosa para fortalecer la prevención y avanzar hacia una gestión integrada de la salud ambiental, donde la conservación de los ecosistemas y la vigilancia epidemiológica actúan de manera complementaria.
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