A menos de cinco meses de la cumbre climática COP26 en Glasgow, Escocia, hay crecientes tensiones en torno al financiamiento para combatir los efectos del calentamiento global: los países más ricos se han comprometido a transferir fondos a las naciones más pobres para garantizar que puedan reducir las emisiones y adaptarse a un planeta más cálido.
Es probable que los países acaudalados no hayan cumplido con el compromiso de 2009 de transferir conjuntamente 100,000 millones de dólares cada año hasta el 2020 para ayudar a las naciones más pobres.
El financiamiento se ha quedado particularmente corto en las medidas para adaptarse a los impactos del cambio climático, como tormentas severas y aumento de los niveles del mar. Los países ricos contribuyeron con casi 80,000 millones de dólares en 2018.
Guterres dijo que se debe reconstruir la confianza entre los países desarrollados y las naciones en desarrollo, cumpliendo la promesa.
“Este no es un compromiso simbólico, sino un compromiso vital. Solo podemos pedir más ambición si brindamos apoyo adicional”, dijo en un discurso ante el Parlamento Europeo.
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