Fractura de lago glaciar provocó sismo de 5.2 y arrastre de sedimentos
La fractura de la estructura de un lago glaciar generó el sismo de magnitud 5.2 detectado por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).
El fenómeno geológico activó un proceso de fallamiento y desplazamiento de masas terrestres debido al desbalance de cargas en la zona montañosa.
El mecanismo físico de este movimiento telúrico difiere de los sismos de subducción convencionales, aunque mantiene el principio de liberación de energía por fractura en la corteza terrestre.
La acumulación de volumen en las partes altas modificó la presión interna de los bloques de hielo y roca.
El incremento sostenido en las precipitaciones pluviales elevó de forma considerable el peso y la densidad de las capas glaciares. Esta sobrecarga hídrica produjo un desgarramiento interno bajo la base de las formaciones heladas hasta desencadenar el colapso estructural.
Sobre la dinámica del movimiento, el investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, Víctor Hugo Espíndola, precisó: “Un lago glaciar se fracturó y originó un sismo. Recordemos que un sismo ocurre como el efecto de un fallamiento, de una falla, de una ruptura. Cuando se rompe algo y se desplaza uno respecto al otro, se produce esta energía y se produce ese sismo”.
El colapso geológico involucró la movilización simultánea de grandes volúmenes de líquido, fragmentos de hielo y sedimentos rocosos. La mezcla de estos elementos formó un flujo continuo de detritos de grandes dimensiones que descendió por los cauces naturales.
Las variaciones en las condiciones del tiempo incidieron directamente en la estabilidad del terreno. La saturación de humedad en el suelo redujo la cohesión de los materiales superficiales al momento de presentarse la falla geomecánica.
Respecto a las causas del desprendimiento, el especialista detalló: “Puede ser que toda esa masa de ese glaciar sea también por los cambios, por la lluvia, cuestiones meteorológicas, haya aumentado las masas mucho y entonces hay un desgarramiento interno bajo esos glaciares”.
La combinación de la onda sísmica local con el desbordamiento masivo aceleró la velocidad de arrastre sobre las pendientes. El caudal cargado de sedimentos densos impactó las laderas y los asentamientos ubicados en los valles bajos.
La presencia de agua subterránea y la humedad previa en la cuenca facilitaron el avance del torrente a lo largo de los valles. Esta condición física propició la formación de una riada que arrastró construcciones e infraestructura a su paso.
En torno a la evolución del caudal, el investigador indicó: “Eso provoca el colapso y junto con agua y todo en todo su viaje, obviamente este va arrasando con todo. Y además un medio que ya está muy húmedo, es lo que origina o puede haber sido lo que originó esta riada, ese río inmenso de material”.
Los especialistas del área geofísica continúan con la revisión de los registros sismológicos para determinar con exactitud la secuencia temporal entre el desprendimiento de la masa glaciar y el registro de las ondas en las estaciones de monitoreo.
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