Héroes que ponen el cuerpo y resisten contra las megagranjas industriales
Las megagranjas son una de las industrias más dañinas para el medio ambiente y la salud. Generan inmensas cantidades de desechos, contaminan el agua, el suelo y el aire, destruyen ecosistemas y afectan a las comunidades cercanas
¿De quién es la responsabilidad de evitar que sigan contaminando, y sobre todo, qué se puede hacer ya mismo?
Aquí te platicamos de dos casos que dan fe de este grave problema, dos casos en distintas latitudes, dos casos de lucha y resistencia, dos casos sobre los que hay que poner los ojos y actuar para defenderlos.
“Soy artista y vivo en Croacia, al lado del Drava. Crecí aquí y me convertí en eco-artista, mezclando creatividad y sostenibilidad a partir de mi conexión con la naturaleza de la zona. Pero por desgracia, este paraíso natural podría convertirse muy pronto en una zona industrial, porque no paran de aparecer enormes macrogranjas por todas partes.” señala Kristina Pongrac, artista y defensora ambiental en Croacia.
Para Kristina, “el Amazonas de Europa” no es solo una frase bonita para llamar la atención. Este tramo del río Drava forma parte de una Reserva de la Biosfera de la UNESCO que cruza varias fronteras. Es un ecosistema increíble, lleno de vida y con una variedad enorme de plantas y animales. Justo donde se unen el Drava y el Mura se crea un paisaje único: un mosaico de humedales verdes, bancos de grava y zonas con una fauna y flora riquísimas.
Además, como es una reserva ornitológica, sirve de parada clave para las aves migratorias cada primavera y otoño. Aquí viven especies emblemáticas como el majestuoso águila pigargo, la cigüeña negra o los charranes.
“Da miedo ver lo que quieren hacer con nuestro hogar. A solo unos cientos de metros de la orilla de este río tan limpio, están construyendo una granja avícola industrial gigantesca.
Según la evaluación de impacto ambiental, por esta macrogranja van a pasar la increíble cifra de 1,8 millones de pollos al año, lo que va a generar más de un millón de litros de aguas residuales.
Pero lo peor es que no está junto a una sola reserva: hay siete áreas protegidas a menos de 2 km de la granja. Si se puede construir algo así tan cerca de tantas zonas protegidas, la palabra “zona protegida” no sirve para nada” asevera Kristina.
Para los que viven ahí, el río y su entorno son parte de su rutina diaria. Poner una macrogranja tan cerca amenaza con romper esa conexión para siempre, cambiando el agua limpia y la naturaleza llena de vida por residuos industriales.
El patrón está clarísimo: corporaciones llenas de dinero y ejecutivos multimillonarios sueltan proyectos gigantescos y contaminantes en zonas rurales, esperando que nos aguantemos en silencio mientras ellos hacen caja.
México: Wilberth Nahuat Puc y la resistencia comunitaria ante las megagranjas porcícolas.
La selva maya de la península de Yucatán es un importante reservorio de biodiversidad. Este ecosistema protege el suelo contra la erosión al ser un suelo karstico, genera agua para el consumo humano y riego, suministra oxígeno, captura CO₂ y sirve como hábitat para numerosas especies de flora, fauna, hongos y microorganismos. Pero justo ahora se enfrenta a una problemática enorme.
En México, la industria porcícola ha ido creciendo rápidamente en la península de Yucatán. Tan solo para el 2020 en el estado de Yucatán se concentraba el 14.2% de las granjas porcícolas, esto representaba el 9% de la producción nacional, creciendo a un ritmo de 4.5% anual, por encima del crecimiento registrado en otros estados como Sonora y Jalisco principales productores de carne de cerdo del país.
Cabe mencionar que no toda la producción de carne en el estado se consume aquí, se exporta al extranjero Canadá, EU, Hong Kong etc.
En Yucatán, específicamente en Santa María Chí vive Wilberth Nahuat PUC, Comisario Municipal de la localidad y activista ambiental contra las megagranjas industriales. Su incursión en el activismo ambiental inició contra las megagranjas porcícolas, debido a que en su comunidad existía una de estas megagranjas.
“En Santa María Chí somos una comunidad maya de aproximadamente 500 habitantes, y convivíamos con una megagranja de más de 49 mil animales, a solo 250 metros de nuestra comunidad, la cual venía afectando el agua de los pozos y cenotes de la comunidad.
El impacto fue directo: agua contaminada por las altas concentraciones de nitritos, nitratos y coliformes fecales que provienen de las granjas, y que se tradujo en enfermedades gastrointestinales y respiratorias” comparte Wilberth.
En 2023, esa megagranja comenzó a quemar excretas (desechos) de cerdos, situación que empezó a perjudicar a adultos y niños de la comunidad, el diagnóstico médico general fue faringitis aguda, debido a los olores y quema. En consecuencia la comunidad organizó una protesta pacífica para que cesaran la quema de esas excretas con el objetivo de defender la salud de las personas y de su propio territorio.
Pero lejos de ser escuchados por las autoridades y la empresa titular de la megagranja, demandó penalmente a Wilbert, por ser el líder comunitario la primera demanda hecha por 6 empleados entre ellos 3 guardias de seguridad por privación ilegal de la libertad (supuestamente por no dejarlos salir y amenazarlos con palos y escopetas), y la otra demanda por la representante legal de la empresa por “despojo de cosa inmueble”, por no dejar pasar personal y camiones a la granja.
La demanda continúa hasta el día de hoy, y ha escalado hasta el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Yucatán. Wilbert y la comunidad han presentado 28 amparos en materia ambiental contra distintas autoridades ambientales estatales, municipales y federales, por la opacidad de la información y la falta de actuación ante el riesgo sanitario por la megagranja.
A raíz de las diversas alertas y protestas, denuncias la comunidad y activistas de Santa María Chí lograron cerrar la megagranja porcícola. Fue clausurada definitivamente el 4 de septiembre de 2025, y su cierre fue anunciado públicamente el 9 de ese mismo mes, para cerrar y retirar el ultimo animal el 30 de abril de 2026 por la titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), Mariana Boy.
En la península de Yucatán existen más de 500 granjas, mismas que contaminan en igual o mayor medida el suelo y por lo tanto el agua, porque los desechos se filtran directamente a los mantos freáticos.
“Insistimos, resistimos y persistimos ante las megagranjas porcícolas, porque todavía falta mucho por hacer. El territorio sigue dañado, aun cuando ya cerró la granja que afectaba a mi comunidad. Es un problema que afecta a toda la península, y sabemos que nuestro territorio ya no puede soportar una megagranja más” sentenció Wilberth.
Con información de Greenpeace México
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