El cambio climático está modificando la distribución de numerosas especies animales y las mariposas ofrecen una de las señales más visibles de esta transformación. Un análisis internacional encontró que alrededor del 80% de las especies estudiadas ha ampliado su área de distribución, un comportamiento que estaría relacionado principalmente con la necesidad de encontrar condiciones climáticas más favorables.
El estudio, publicado en Nature Ecology and Evolution, analizó registros correspondientes a 1.758 especies de mariposas en 105 países. La muestra representa aproximadamente una décima parte de todas las especies conocidas y permitió a los investigadores observar cómo estos insectos están modificando sus territorios en diferentes regiones del planeta.
El clima empuja a las mariposas hacia nuevos territorios
Los resultados muestran que cerca del 80% de las especies analizadas ha expandido su distribución. Los investigadores relacionan 79% de los cambios registrados con fenómenos meteorológicos extremos, entre ellos las olas de calor y las sequías, que están alterando las condiciones de los ecosistemas donde viven estos insectos.
La expansión no ocurre de una única manera. En muchos casos, las mariposas están extendiendo su presencia hacia nuevas zonas en sentido horizontal. Este fenómeno se ha registrado en todos los continentes y resulta especialmente marcado en las regiones tropicales.
Sin embargo, ampliar el territorio no siempre significa que una especie se encuentre en mejores condiciones. Los movimientos pueden ser una respuesta a la pérdida de las condiciones ambientales que antes permitían su supervivencia.
El estudio encontró también que 27% de las especies examinadas ha sufrido alguna reducción en su área de distribución. Además, 22% se ha desplazado hacia zonas de mayor altitud, un comportamiento asociado con el aumento de las temperaturas.
Expansión, retroceso y desplazamientos ocurren al mismo tiempo
Los cambios presentan diferencias importantes dependiendo de la región. Las reducciones del área de distribución aparecen con mayor frecuencia en zonas templadas, particularmente en Europa y América del Norte.
Los desplazamientos hacia mayores altitudes, en cambio, se concentran casi exclusivamente en el hemisferio norte. Estos movimientos pueden permitir que algunas especies encuentren temperaturas similares a las que experimentaban anteriormente en zonas más bajas.
Shawan Chowdhury, investigador de la Universidad de Monash, en Melbourne, y uno de los autores del estudio, explica que los distintos patrones pueden presentarse simultáneamente en una misma especie.
“Dado que muchas especies presentaron múltiples tipos de cambios en su área de distribución, los porcentajes correspondientes a las expansiones, contracciones y cambios de altitud afectan al 100% de las especies estudiadas”, señala.
Para Chowdhury, la magnitud de esta transformación resulta especialmente significativa porque no se limita a las regiones donde existe una mayor tradición de monitoreo científico. “La magnitud con la que las especies de mariposas están modificando sus áreas de distribución en todos los continentes es asombrosa, y está ocurriendo mucho más allá de las regiones bien estudiadas de Europa y América del Norte”, afirma.
Los trópicos concentran biodiversidad, pero también grandes vacíos de información
Uno de los principales obstáculos para comprender el fenómeno a escala global es la desigual disponibilidad de datos. Mientras algunos países cuentan con registros históricos relativamente completos, numerosas regiones tropicales presentan grandes lagunas.
En España, por ejemplo, existen registros sobre la distribución de más de la mitad de las especies de mariposas conocidas. En contraste, en países tropicales, donde se concentra una proporción particularmente elevada de la biodiversidad del planeta, apenas existen registros sobre los cambios de hábitat de alrededor del 10% de las especies.
Los investigadores advierten que esta falta de información puede dificultar la comprensión de cómo está respondiendo la biodiversidad al calentamiento global. Entre las regiones con mayores vacíos se encuentran África Central, el sudeste asiático, Nueva Guinea y la cuenca del Amazonas.
Todas ellas son consideradas zonas clave para la biodiversidad mundial, pero permanecen poco representadas en los registros disponibles.
El estudio muestra así que las mariposas no solo están respondiendo al cambio climático mediante la expansión o reducción de sus territorios. También están modificando su distribución en altura y buscando nuevas condiciones para sobrevivir. El desafío científico consiste ahora en determinar hasta qué punto estos desplazamientos permitirán a las especies adaptarse y cuáles podrían quedar sin espacios adecuados a medida que las temperaturas continúen aumentando.
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