Colima, México.- El Puerto de Manzanillo es el puerto marítimo comercial más importante de México, el cual maneja cerca del 46% de la carga de contenedores en el país. De acuerdo con el Diario El Sol de México: El Puerto Nuevo Manzanillo forma parte del Plan Maestro de Desarrollo Portuario 2026-2031, el cual pretende pasar de sus 450 hectáreas actuales a más de 1,800.
Su objetivo es triplicar la productividad y atraer inversiones vía marítima mediante la construcción de cinco terminales de contenedores con capacidad de almacenamiento sin precedente, dos terminales privadas de petrolíferos y un centro de almacenamiento de PEMEX con capacidad de 770 mil barriles, entre otras obras.
Sin embargo, como se suele ver en proyectos de este tipo, a lo largo de los años su crecimiento ha generado fuertes consecuencias socio ambientales para Manzanillo: saturación urbana y contaminación tanto del aire como de sus playas; y registro de los peores índices de calidad del aire en todo el estado de Colima.
Ecosistemas y familias en peligro.
El megaproyecto Puerto Nuevo Manzanillo-Cuyutlán pretende triplicar el tamaño de este, construyendo directamente sobre el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán, considerada el cuarto humedal más grande del país y el quinto lugar de importancia mundial en aves migratorias.
Desde 2011 los vasos III y IV cuentan con la declaratoria internacional de Sitio RAMSAR por la gran biodiversidad que albergan: manglares, más de 180 especies de aves, peces y flora protegidas bajo la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).
Asimismo, comunidades aledañas a la laguna se verían severamente afectadas a causa de esta ampliación. Durante décadas, pobladores de la zona se han dedicado a la recolección artesanal de sal y a la pesca.
La Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) solo ha sugerido la “solución” de darles empleos temporales, de baja cualificación, alto riesgo y asalariados en el puerto, sin embargo, les estarían arrebatando lo que por años ha sido el sustento de muchas familias colimenses.
Colectivos ambientalistas, de pescadores y salineros han denunciado falta de transparencia y omisión de las autoridades ante preguntas sobre los impactos sociales, ambientales, así como los planes de compensación y minimización de los daños en caso de llevarse a cabo el proyecto.
¿Cuáles son las exigencias?
-Garantizar una evaluación ambiental integral, rigurosa y transparente del proyecto de ampliación del Puerto de Manzanillo.
-Asegurar procesos de consulta pública amplios, incluyentes y con acceso efectivo a la información para las comunidades potencialmente afectadas.
-Evaluar los impactos acumulativos del crecimiento portuario sobre la calidad del aire, la movilidad, los ecosistemas y la salud pública.
-Fortalecer las medidas de prevención y respuesta ante derrames y otros incidentes ambientales asociados a las actividades portuarias.
En un contexto de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, resulta indispensable priorizar la conservación de humedales, manglares y hábitats costeros de alto valor ecológico.
El crecimiento económico no debe construirse a costa de los ecosistemas y de las comunidades que dependen de ellos, expone Greenpeace México.
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