El fenómeno de El Niño está generando gran expectativa este año, ya que se espera que alcance su pico de intensidad en diciembre. Según proyecciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), hay más de un 90% de probabilidad de que este evento sea de magnitud significativa.
El Niño es un fenómeno climático caracterizado por el aumento de la temperatura del agua en el océano Pacífico ecuatorial. Este año, las temperaturas han subido de +1,8 °C en agosto a 2,2 °C recientemente.
Este fenómeno se sigue de cerca con el índice RONI, que mide con mayor exactitud la fuerza oceánica del evento. Estos cambios en la temperatura del océano impactan en los patrones climáticos globales, afectando desde las precipitaciones hasta las temperaturas locales.
Históricamente, El Niño de 1982-1983 y de 1997-1998 son los más severos registrados, con picos de 2,5 °C y 2,4 °C respectivamente. Las estimaciones actuales sugieren que los valores podrían superar estos registros, alcanzando hasta 2,7 °C.
Este aumento en las temperaturas oceánicas podría dar lugar a fenómenos extremos, como tormentas intensas, inundaciones y sequías en distintas partes del mundo.
Se espera que las lluvias se intensifiquen gradualmente durante la primavera. En octubre, el noreste del Litoral podría experimentar un exceso de precipitaciones, mientras que el resto de la región pampeana y la cordillera patagónica podrían enfrentar déficit hídrico, complicando la gestión de recursos hídricos y la planificación agrícola.
Para noviembre, las provincias de Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco verán un aumento en las lluvias sobre el promedio. El norte de Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán podría registrar acumulaciones de 20 a 50 milímetros por encima de lo habitual. Este incremento podría ser beneficioso para algunas áreas agrícolas, pero también aumentar el riesgo de inundaciones en zonas vulnerables.
Según el modelo europeo ECMWF, en diciembre, las precipitaciones se generalizarán en casi el 80% del país, afectando especialmente los sectores ribereños de la cuenca del Plata, incluyendo los ríos Uruguay, Paraguay y Paraná. Este aumento podría tener consecuencias en la navegación fluvial y en la seguridad de las comunidades cercanas.
El próximo año, se prevé que las lluvias continúen siendo superiores a la media en el norte del Litoral. Se espera que el centro del país, incluyendo Cuyo, La Pampa y el oeste bonaerense, experimenten anomalías de precipitación de 30 a 50 milímetros.
Estas condiciones podrían impactar significativamente en la agricultura, especialmente en cultivos que dependen de patrones de lluvia regulares.
En febrero, las condiciones de humedad persistirán, impactando principalmente al norte argentino, la región pampeana y Cuyo. Podría complicar el desarrollo de la temporada estival en el centro del país, con días nublados e inestables.
El exceso de humedad podría afectar la calidad de los cultivos y aumentar la incidencia de enfermedades en las plantas, requiriendo medidas de gestión agrícola adecuadas.
Se recomienda a las autoridades locales acelerar las obras de infraestructura antes de que lleguen las lluvias más intensas. Estas medidas incluyen la mejora de sistemas de drenaje y la construcción de barreras contra inundaciones, esenciales para mitigar el impacto de las precipitaciones excesivas en áreas urbanas y rurales.
Con información de Noticias Ambientales
Foto: Internet
TE RECOMENDAMOS LEER: un-atlantico-inusualmente-tranquilo-por-que-no-se-han-formado-huracanes-en-2026















