Un nuevo estudio advierte que muchas regiones del mundo podrían enfrentar sequías de día cero en esta misma década. Estas sequías extremas, nunca antes vistas, amenazan con dejar a millones sin acceso al agua potable.
El término se refiere a momentos en los que, literalmente, se abre el grifo y no sale agua. Estas sequías surgen por la combinación de varios factores: lluvias escasas, ríos con bajos niveles, embalses reducidos y una demanda creciente de agua para consumo humano, agrícola e industrial.
Según el estudio publicado en Nature Communications, los puntos críticos incluyen partes de Norteamérica, el Mediterráneo y el sur de África. Casi tres cuartas partes de las regiones propensas a la sequía podrían enfrentar eventos severos y persistentes antes de que termine el siglo, si no se reduce el uso de combustibles fósiles.
Más preocupante aún, más de un tercio de estas zonas, como el oeste de Estados Unidos, podrían vivir esta situación tan pronto como en la década de 2020 o 2030.
Algunas urbes ya han estado peligrosamente cerca del día cero. En 2017 y 2018, Ciudad del Cabo evitó una crisis mayor gracias a medidas extremas de ahorro y lluvias inesperadas. En 2019, Chennai, en India, tuvo que transportar agua en camiones mientras sus habitantes hacían fila bajo el calor.
Actualmente, ciudades como Teherán, Kabul, Ciudad de México y Los Ángeles luchan por evitar el colapso. El crecimiento urbano y la mala gestión del agua agravan el problema, especialmente en comunidades de bajos ingresos.
Mientras que regiones como el Mediterráneo, Asia, Australia y el sur de África podrían enfrentar sequías más prolongadas y frecuentes, lo que limita su capacidad de recuperación. Esto pone en riesgo la agricultura, los ecosistemas y, en algunos casos, la habitabilidad a largo plazo.
Christian Franzke, autor del estudio y científico climático en la Universidad Nacional de Pusan, subraya la necesidad de acelerar el cambio hacia energías limpias y mejorar la infraestructura hídrica. Grandes cantidades de agua se pierden por fugas en tuberías.
También advierte sobre industrias como la de semiconductores y centros de datos, que consumen enormes volúmenes de agua en zonas con estrés hídrico, como Texas y Arizona.
Una guía para anticipar lo inevitable
Aunque el estudio no incluye aguas subterráneas, ofrece herramientas para estimar su impacto. Richard Allan, profesor en la Universidad de Reading, considera que esta investigación es una guía valiosa para entender cómo el calentamiento global y la demanda de agua están presionando los recursos hídricos.
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