La seguridad hídrica se ha convertido en uno de los principales desafíos para las ciudades que experimentan un crecimiento acelerado. En Nuevo León, responder a esta necesidad ha implicado transformar la infraestructura de abastecimiento, ampliar la capacidad de saneamiento e incorporar herramientas tecnológicas para administrar mejor el recurso. Durante los últimos cinco años, estas acciones han formado parte de una estrategia orientada a fortalecer la disponibilidad de agua y mejorar la operación de los servicios públicos.
En el marco del Quinto Informe de Gobierno, Eduardo Ortegón Williamson, director general de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, expuso los avances alcanzados por la entidad en distintos indicadores del sector. Entre los resultados presentados destacan una cobertura de agua potable de 99.6% y de alcantarillado de 98.6%, además de avances en tratamiento de aguas residuales, continuidad del servicio y micromedición.
Obras estratégicas para ampliar el abastecimiento
Uno de los componentes centrales de esta transformación ha sido la construcción de infraestructura capaz de incrementar el volumen de agua disponible para la zona metropolitana. El Acueducto El Cuchillo II representa uno de los proyectos más relevantes en este sentido. Con casi 100 kilómetros de longitud y 84 pulgadas de diámetro, fue diseñado para aportar hasta 6,000 litros por segundo adicionales al sistema de distribución.
Eduardo Ortegón Williamson destacó la importancia de esta obra, impulsada durante la administración del gobernador Samuel García, por su capacidad para transportar mayores volúmenes desde una fuente de abastecimiento existente y fortalecer la respuesta ante periodos de escasez.
A este esfuerzo se suma la Presa León, concebida como una alternativa para diversificar las fuentes disponibles. Contar con distintas opciones de almacenamiento y suministro permite reducir la dependencia de una sola fuente y mejorar la capacidad de adaptación ante las variaciones climáticas.
Innovación tecnológica para reducir pérdidas
La modernización del sistema también contempla mejorar la eficiencia de las redes existentes. Para ello, Agua y Drenaje de Monterrey ha incorporado mecanismos de sectorización, telemetría, medición inteligente y modulación de presiones. Según los resultados presentados, estas medidas han permitido redistribuir más de 1,450 litros por segundo.
Entre las iniciativas complementarias se encuentra Reconectando con el Agua, desarrollado junto con el Fondo Ambiental Metropolitano de Monterrey, Arca Continental y Fundación FEMSA. El proyecto utiliza herramientas para mejorar la medición, detectar fugas y controlar las presiones en puntos estratégicos.
Asimismo, el Programa de Investigación en Agua, Energía y Eficiencia, en colaboración con la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Tecnológico de Monterrey, busca generar conocimiento aplicable a la gestión del recurso. A estas acciones se suma el Manifiesto Digital, que permite dar seguimiento al traslado y disposición de residuos líquidos mediante registros electrónicos y geolocalización.
Para Eduardo Ortegón Williamson, la combinación de infraestructura, innovación y eficiencia operativa constituye la base para sostener los avances alcanzados. El desafío consiste ahora en mantener la capacidad de respuesta del sistema y acompañar el crecimiento de Nuevo León con una planeación hídrica de largo plazo.
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