Es posible diagnosticar a tiempo y prevenir la diarrea explosiva

Es posible diagnosticar a tiempo y prevenir la diarrea explosiva
Es posible diagnosticar a tiempo y prevenir la diarrea explosiva

¿Has escuchado hablar de la llamada “diarrea explosiva”? Se caracteriza por generar cólicos, dolor abdominal, ser acuosa y por una urgencia de evacuar que provoca que las personas no logren aguantar las ganas de ir al sanitario.  

Además, puede aparecer de forma cíclica: hay episodios abundantes por la mañana, mejora durante la tarde y regresan por la noche, indicó Diego Reyes Vanegas, académico del departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM. 

“La diarrea explosiva no es un término médicamente correcto, pero se utiliza de manera coloquial para describir episodios de diarrea que suelen presentarse con una fuerte urgencia para evacuar y una gran cantidad de heces, lo que genera la percepción de una expulsión ‘explosiva’”, explicó. 

Precisó que es el nombre que se le da al síntoma principal de la ciclosporiasis, que es una infección intestinal causada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis, aunque el término médicamente correcto es diarrea acuosa con tenesmo evacuatorio. 

“La Cyclospora es un parásito microscópico que pertenece al grupo de los protozoarios. Forma parte de las llamadas coccidias intestinales, parásitos que afectan principalmente las células del intestino delgado, y está emparentada con otros que pueden infectar a los seres humanos, como Toxoplasma, aunque cada uno provoca enfermedades diferentes”, expuso. 

Cuando las coccidias intestinales llegan al intestino delgado, pueden invadir y dañar las células que lo recubren. Al mismo tiempo, estos parásitos aprovechan parte de los nutrientes que ingerimos, lo que puede interferir con la capacidad del intestino para absorberlos adecuadamente y, como consecuencia, se produce diarrea. 

De dónde viene y cómo se contagia 

El pasado 17 de julio, la empresa Taylor Farms retiró del mercado la lechuga iceberg procedente de Guanajuato, particularmente de establecimientos donde se comercializaba o utilizaba, como mercados, tiendas minoristas y restaurantes, ante la sospecha de que este producto podría estar relacionado con el brote registrado en Estados Unidos. 

No obstante, David Kershenobich, secretario de Salud de México, detalló que una muestra de la lechuga había dado inicialmente positivo a Cyclospora, pero después la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) determinó que se trató de un falso positivo. Por ello, el también especialista en gastroenterología señaló que “no hay una evidencia clara hasta este momento” sobre el origen del brote. 

“Nos hemos desplazado a Guanajuato y hemos tomado muestras para tener nuestra propia investigación, en conjunto con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos” (CDC, por sus siglas en inglés) y, hasta el momento, “no se ha encontrado evidencia que permita señalar que de ahí proviene”, añadió. 

Reyes Vanegas refirió que la infección se adquiere al consumir alimentos o agua contaminados con el parásito, el cual suele encontrarse en la tierra y puede llegar a los alimentos durante el cultivo o producción, a través del uso de aguas contaminadas para su riego o lavado en granjas y zonas agrícolas de distintas regiones del mundo, entre ellas México y países de Sudamérica. 

“Estas aguas de riego generalmente suelen estar contaminadas con materia fecal humana o de algún otro animal que tenga este tipo de parásitos y entonces se va a acumular en las hojas, sobre todo en las verduras que son de hoja verde”, mencionó. 

Otra de las formas de adquirir la infección, comentó el académico, es a través del agua contaminada, especialmente cuando la que llega a las casas no recibe un tratamiento adecuado, ya que los métodos convencionales de cloración no siempre son suficientes para eliminar Cyclospora. 

Además, comentó que este parásito necesita un tiempo para madurar en el suelo antes de volverse infeccioso, lo cual puede variar entre uno y 14 días dependiendo de la temperatura. Cuando hace más calor, el periodo puede ser más corto, por lo que este tipo de infecciones suelen ser más frecuentes durante los meses de verano. 

Aumento de casos 

Aunque el académico dijo que en México los casos de ciclosporiasis suelen ser más frecuentes durante los meses de verano, entre junio y agosto, en Estados Unidos se ha registrado un brote inusual desde mayo. De acuerdo con los CDC, hasta el 17 de agosto se reportaron 15 mil 716 casos en 47 estados, así como 828 hospitalizaciones y dos fallecimientos atribuidos a la enfermedad. 

En tanto que en 2025 se notificaron mil 180 casos en Estados Unidos, entre el 1 de mayo y el 31 de agosto. 

Asimismo, en el reporte del 18 de agosto de 2026, los CDC señalaron que las personas contagiadas tenían de uno a 98 años, y que el 57% de los casos correspondía a mujeres. 

En México, David Kershenobich informó durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el 7 de agosto, que hasta el 31 de julio se habían reportado 33 casos confirmados. Las autoridades sanitarias precisaron que esta cifra representa el 0.00002% de la población, por lo que no existe un brote activo en el país; no obstante, señalaron que “la vigilancia epidemiológica se mantiene activa y permanente”. 

Sobre si estos casos deben generar alarma, Reyes Vanegas especificó que, en general, no son motivo de preocupación, ya que suelen identificarse de manera oportuna y recibir el tratamiento adecuado.  

Además mencionó que es una enfermedad endémica, suele provocar brotes en algunos estados del país; sin embargo, en la mayoría de personas la infección no presenta complicaciones graves. 

Síntomas y diagnóstico 

El docente reiteró que el principal síntoma de la infección es la diarrea, que puede ser cíclica, una característica que la diferencia de otras infecciones parasitarias.  

Durante el día, la persona puede presentar dolor abdominal, cólicos y episodios de diarrea abundante y acuosa, incluso de manera repentina y urgente; posteriormente, los síntomas pueden disminuir durante algunas horas y reaparecer por la noche. A diferencia de otros padecimientos, las evacuaciones no suelen presentar sangre y el cuadro puede prolongarse por más de cuatro semanas. 

Resaltó que se debe acudir al médico si la diarrea persiste por más de 72 horas, se presenta con fiebre superior a los 38 grados, impide ingerir líquidos o alimentos o provoca signos de deshidratación, como boca y mucosas secas o falta de lágrimas al llorar en el caso de los niños.  

Añadió que se debe prestar mayor atención a los menores de cinco años y a los adultos mayores de 65, grupos en los que este tipo de cuadros puede presentarse con más gravedad. 

Qué comer y cómo cuidarse 

¿Comer o no lechuga? Reyes Vanegas consideró que dejar de consumir alimentos como la lechuga no sería una medida adecuada, ya que, debido al tiempo de incubación del parásito, no siempre es posible identificar con certeza cuál fue el producto que provocó la infección.  

Por ello, en vez de evitar determinados alimentos, recomendó reforzar las medidas de higiene y desinfección, así como tener mayor cuidado con lo que se consume fuera de casa, a fin de prevenir posibles brotes. 

Para evitar el contagio, el académico sugirió lavar y desinfectar adecuadamente las verduras y otros alimentos que crecen cerca del suelo. En el caso de productos como la lechuga, aconsejó retirar las hojas exteriores antes de tratarlas con soluciones desinfectantes, siguiendo las indicaciones sobre la concentración y cantidad necesarias.  

También recomendó preferir alimentos preparados en casa y tener cuidado con los que se consumen fuera. 

En caso de presentar diarrea, opinó que lo más conveniente es mantener una adecuada hidratación y acudir al médico, pues el diagnóstico de ciclosporiasis requiere estudios específicos y no puede determinarse únicamente por los síntomas.  

Mientras se recibe atención médica, “es importante vigilar la aparición de otros signos, como dolor abdominal intenso o coloración amarillenta de la piel, guardar reposo y lavarse las manos después de ir al baño”. 

Asimismo, subrayó la importancia de no utilizar medicamentos para detener la diarrea ni antibióticos sin indicación médica, ya que no todas las diarreas tienen la misma causa y los medicamentos podrían resultar contraproducentes en algunas infecciones. 

Además, “la Cyclospora, al ser un parásito, no se elimina con antibióticos convencionales, por lo que es necesario tener el diagnóstico correcto para recibir el tratamiento indicado”. 

Finalmente, el experto universitario recomendó evitar el uso de abonos caseros y ciertos huertos urbanos que puedan favorecer la contaminación, y optar por prácticas convencionales que permitan un mayor control sanitario. 

Con información de la UNAM 

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