Iceberg más grande del mundo ya liberó millones de litros de agua dulce

Iceberg

Un grupo de investigadores británicos publicó en la revista Remote Sensing of Environment un estudio en el que determinan que el iceberg A-68 ya ha liberado al océano unos 152.000 millones de litros de agua dulce desde que en 2017 se desprendió de la plataforma de hielo Larsen-C de la Antártida.

Cuando en julio de ese año comenzó su viaje a través del océano Austral, tenía una superficie de más del doble del tamaño de Luxemburgo, por lo que se trataba de uno de los mayores icebergs registrados hasta la fecha.

Casi inmediatamente después de su desprendimiento, se fragmentó en dos partes, por lo que el bloque principal pasó a llamarse A-68A y su descendiente más pequeño se convirtió en A-68B. En abril de 2020, el A-68A perdió nuevamente otro trozo, al que se denominó A-68C.

¿Qué impacto tiene en el planeta?

La trayectoria del A-68A hacia el territorio británico de ultramar de las islas Georgias del Sur hizo temer por la vida silvestre de la zona, hogar de importantes colonias de pingüinos y focas, ya que podía bloquear sus rutas de alimentación. Además, podría haber destruido el ecosistema de su fondo marino, causando daños que tardarían décadas, si no siglos, en revertirse.

Por suerte, este escenario devastador nunca llegó a ocurrir. Según el nuevo estudio, el A-68A colisionó solo brevemente con el fondo marino y se rompió poco después.

Cuando llegó a las aguas poco profundas que rodean las Islas Georgias del Sur, la quilla del iceberg se había reducido a 141 metros por debajo de la superficie del océano, lo que evitó que encallara en el fondo, que por esa zona tiene unos 150 metros de profundidad.

El agua dulce liberada por el iceberg «es una gran cantidad» y el siguiente paso será analizar «si tuvo un impacto positivo o negativo en el ecosistema» alrededor de las Islas Georgias del Sur.

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