La actualización semanal de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos), publicada el lunes 8 de junio, muestra un nuevo avance del calentamiento en el océano Pacífico ecuatorial, región que se monitoriza para seguir la evolución del fenómeno de El Niño.
Al mismo tiempo, los modelos climáticos empiezan a indicar cambios significativos en los patrones de precipitaciones y temperaturas a partir de julio, especialmente en Sudamérica, lo que sugiere que la atmósfera podría empezar a responder al calentamiento observado en el Pacífico.
Las anomalías relativas de la temperatura de la superficie del mar en la región Niño 3.4 han aumentado de +0.5 °C a +0.7 °C durante la última semana, mientras que las anomalías absolutas ya alcanzan los +1.3 °C. Los nuevos datos refuerzan la previsión de que el fenómeno se intensificará a lo largo de los próximos meses.
Pero, ¿por qué los indicadores muestran valores tan diferentes en cuanto a la intensidad actual del fenómeno? ¿Y qué sugieren los modelos sobre los primeros efectos de El Niño durante el segundo semestre?
El nuevo aumento de +0.7 °C se produce tras semanas de calentamiento persistente en el Pacífico ecuatorial central. La región Niño 3.4 se considera una de las más importantes para el seguimiento del fenómeno, ya que sus temperaturas están estrechamente relacionadas con los cambios en la circulación atmosférica.
Las anomalías relativas se han mantenido en el rango de +0.5 °C -valor utilizado para caracterizar las condiciones de El Niño- desde la semana del 13 de mayo, aunque revisiones posteriores de la NOAA han ajustado este valor a +0.4 °C.
No obstante, la serie de valores observados desde mayo indica una tendencia constante al calentamiento, no solo en la región Niño 3.4, sino también en las demás.
Por su parte, la región Niño 1+2, en la costa de Perú, presentó un calentamiento aún más notable, alcanzando los +2.1 °C en la última actualización, lo que la sitúa en la categoría de evento muy fuerte.
Parte de este reciente aumento de las temperaturas podría estar relacionado con la Oscilación Madden-Julian (MJO), una onda de variabilidad atmosférica tropical que ha estado mostrando actividad en el Pacífico occidental a principios de junio.
Cuando la fase convectiva de la MJO se establece en esa región, puede provocar cambios en los vientos cercanos a la superficie y contribuir al debilitamiento de los vientos alisios, un mecanismo que favorece el calentamiento de las aguas superficiales en el Pacífico ecuatorial central y oriental.
¿Ha empezado ya El Niño?
La respuesta depende de la metodología utilizada para monitorizar el fenómeno. El gráfico que se muestra a continuación compara la evolución de las anomalías absolutas y relativas en la región Niño 3.4. Las anomalías absolutas representan la diferencia entre la temperatura media de la superficie del mar observada y la media climatológica de la región, mientras que las anomalías relativas tratan de eliminar parte del calentamiento medio de los océanos tropicales observado en las últimas décadas.
Según la metodología tradicional, utilizada desde hace décadas por los centros meteorológicos, las anomalías se mantienen por encima del umbral de +0.5 °C desde mediados de abril. Si se tiene en cuenta únicamente este criterio, el Pacífico ya presenta condiciones compatibles con El Niño desde hace varias semanas.
En cuanto a la metodología relativa, adoptada recientemente para destacar la señal del fenómeno en relación con el calentamiento de fondo de los océanos, las anomalías alcanzaron el umbral de +0.5 °C solo en las últimas semanas y actualmente se sitúan en +0.7 °C.
En otras palabras: si se tiene en cuenta la metodología tradicional, mayo de 2026 ya puede considerarse el primer mes con condiciones oceánicas compatibles con El Niño. Según la nueva metodología, este hito se alcanzará a lo largo de junio, siempre y cuando se mantenga el calentamiento observado en las últimas semanas.
Pero la temperatura del océano es solo una parte de la historia. Para que el fenómeno se consolide por completo, la atmósfera también debe responder al calentamiento observado en el Pacífico.
El modelo del ECMWF, referencia de Meteored, prevé que los patrones de precipitaciones y temperaturas para el segundo semestre ya empiecen a responder al fenómeno de El Niño a partir de julio, sobre todo en Sudamérica, Australia, sureste asiático y sector occidental de Norteamérica, y que esta tendencia persista a lo largo del segundo semestre.
Aunque los fenómenos intensos aumentan la probabilidad de que se produzcan los patrones clásicos asociados a El Niño, los impactos regionales dependen de la interacción con otros fenómenos atmosféricos y no aumentan necesariamente en la misma proporción que el calentamiento observado en el océano.
Con información de Ana María Pereira Nunes de METEORED Brasil
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