Muchas tecnologías de energía renovable, que impulsan la transición energética, comparten un componente común: una clase de sustancias artificiales conocidas como «sustancias químicas eternas».
Se trata de un grupo de 10.000 sustancias químicas sintéticas, conocidas como sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), que persisten en el medio ambiente y pueden tardar miles de años en degradarse.
Se detectan en el agua potable y se relacionan con un mayor riesgo de contraer cáncer o problemas de fertilidad y desarrollo infantil.
Estos efectos en la salud han motivado la prohibición de fuentes conocidas de PFAS tóxicas, como aerosoles impermeabilizantes para ropa, utensilios de cocina antiadherentes de teflón, espuma extintora, envases y productos cosméticos.
La Unión Europea busca prohibir muchas más PFAS, como los fluoropolímeros, valorados por su resistencia a temperaturas extremas, la corrosión y la degradación por rayos UV, pero también presentes en numerosas tecnologías verdes.
La Alianza de Fluoropolímeros de Alto Rendimiento (PFP, por sus siglas en inglés), que agrupa a las principales empresas químicas del mundo, afirma que las preocupaciones sobre la salud relacionadas con «ciertos tipos de PFAS» están provocando «restricciones injustificadas» en la producción y el uso de fluoropolímeros, «fundamentales en la lucha contra el cambio climático».
Entre los miembros de la PFP se encuentran la división química de la multinacional estadounidense 3M, demandada por el gobierno australiano por más de 2.000 millones de dólares por la liberación de sustancias químicas al medio ambiente con su espuma contra incendios, y la empresa Chemours, fabricante de teflón y fundada por el gigante químico DuPont.
Salter, de Safer States, una organización estadounidense que aboga por la protección del medio ambiente sin sustancias químicas tóxicas, opina que «no se puede demostrar que estas sustancias químicas no causarán daño».
«Ya que los fabricantes de productos químicos no pueden eludir el hecho de que este tipo de PFAS perjudican nuestra salud, intentan argumentar que son necesarias para la transición a la energía limpia», añade.
La industria petroquímica representa el 30 por ciento de la demanda energética industrial mundial y genera el 18 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector industrial.
En general, las sustancias químicas utilizadas para producir diversos productos son responsables de alrededor del 6 por ciento de las emisiones globales.
Según Chem Trust, una organización con sede en el Reino Unido que promueve alternativas más seguras a los productos químicos tóxicos, en el mercado ya existe una gama de tecnologías de energía limpia libres de PFAS, como el propano para los refrigeradores domésticos con bombas de calor y, con el diseño adecuado, con un bajo riesgo de incendio, según un informe de Chem Trust de 2025.
Además, la organización también afirma que varias empresas ya producen células solares sin fluoropolímeros.
«Estamos viendo que cada vez más empresas en la UE y en todo el mundo asumen el reto de desarrollar tecnologías verdes libres de PFAS», explica Shubhi Sharma, investigadora científica de Chem Trust.
Sin embargo, Plastics Europe, el grupo de presión de la industria química y del plástico, publicó en mayo un informe de evaluación sobre sustitutos libres de PFAS en el que argumentaba que, «en muchos usos críticos», como el transporte, la electrónica y los semiconductores, estas alternativas «no están disponibles o simplemente no cumplen los criterios necesarios para ser consideradas una alternativa viable a los fluoropolímeros».
«Mientras la industria química insista en que no existen alternativas, no habrá mercado para desarrollarlas», apunta Salter.
En la empresa Chemours insisten en que sus fluoropolímeros y gases fluorados se fabrican y utilizan con un impacto ambiental mínimo, y afirman que logrará una reducción del 99 por ciento en las emisiones de PFAS en la fabricación de compuestos orgánicos fluorados para finales de esta década.
Liz Hitchcock, directora del programa de políticas federales de la organización ambiental estadounidense sin fines de lucro Toxic-Free Future, declaró a DW que la extrema persistencia de los PFAS en el medio ambiente inevitablemente llegará a las personas.
«Hemos oído afirmaciones de que existen PFAS mejores, que existen PFAS más seguros, pero no hemos podido comprobarlo», dice.
Con información de Stuart Braun en DW México
Foto: Picture Alliance
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