Nuevo León y el desafío del agua: la estrategia de Eduardo Ortegón Williamson

Nuevo León y el desafío del agua: la estrategia de Eduardo Ortegón Williamson

En materia de agua, alcanzar una cobertura amplia es apenas una parte del desafío. El siguiente paso consiste en conservar esos niveles de servicio, responder al crecimiento de la población y hacer que cada componente de la infraestructura funcione de manera eficiente. En Nuevo León, Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey registra una cobertura de 99.6 por ciento en agua potable y de 98.6 por ciento en alcantarillado, de acuerdo con los indicadores del PIGOO del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA). El mismo organismo reporta el tratamiento del 100 por ciento del volumen de aguas residuales.

Para Eduardo Ortegón Williamson, Director General de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, estos resultados plantean una responsabilidad adicional: fortalecer un sistema que debe responder a las necesidades actuales sin perder de vista las futuras.

Del volumen de agua a la precisión

La administración de una red hidráulica requiere conocer no sólo cuánto recurso está disponible, sino también cómo se mueve a través del sistema. Por eso, la medición se ha convertido en uno de los componentes de la estrategia de operación.

Herramientas como la macromedición, la micromedición, la telemetría, la sectorización y la modulación de presiones permiten obtener información más detallada sobre las condiciones de la red. Con estos datos es posible identificar comportamientos anómalos, detectar áreas de oportunidad y ajustar la distribución. “Lo que no se mide no se puede controlar”, explicó Eduardo Ortegón Williamson.

La lógica detrás de esta premisa es sencilla: una mayor cantidad de información puede contribuir a tomar mejores decisiones operativas. La medición abarca distintas etapas, desde las fuentes de abastecimiento y los acueductos hasta las redes y las tomas domiciliarias.

Esta visión busca que la tecnología no sea un elemento aislado, sino una herramienta integrada a la operación cotidiana.

Una infraestructura que debe seguir evolucionando

El reto para Nuevo León consiste en mantener los niveles alcanzados mientras las necesidades del estado continúan creciendo. Esto implica trabajar sobre la infraestructura existente, pero también incorporar soluciones que permitan utilizarla con mayor eficiencia.

“Estos resultados hablan de un sistema que se ha construido durante muchos años y que hoy tenemos la responsabilidad de seguir fortaleciendo”, señaló Ortegón Williamson. “Nuestro reto es mantener estos niveles mientras hacemos una operación cada vez más eficiente y preparada para el crecimiento de Nuevo León”.

En ese sentido, la cobertura de 99.6 por ciento en agua potable no representa el final del proceso. Para Agua y Drenaje, mantenerla requiere atención permanente a la red, medición, mantenimiento y capacidad de respuesta.

“Estar en los primeros lugares no es un punto de llegada; es una responsabilidad para seguir mejorando”, afirmó Eduardo Ortegón Williamson.

La estrategia también contempla reducir pérdidas y aprovechar las herramientas tecnológicas disponibles. El objetivo es que la infraestructura hidráulica pueda acompañar el crecimiento urbano y económico de la entidad sin dejar de lado la eficiencia operativa y el saneamiento.

Así, la gestión del agua en Nuevo León se plantea como un proceso continuo: medir, analizar, operar y fortalecer el sistema para responder tanto a las necesidades presentes como a las que traerá el desarrollo del estado.

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