Sensores monitorearían 500 lagunas glaciares para prevenir aluviones
El deshielo acelerado en la Cordillera de los Andes ha generado un aumento en la formación de lagunas glaciares inestables, elevando el riesgo de aluviones en las comunidades del valle.
Para enfrentar esta amenaza, se está considerando la instalación de sensores de alerta temprana que permitan el monitoreo en tiempo real de las condiciones del agua, las fluctuaciones de temperatura y la estabilidad de las laderas.
El Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) ha identificado más de 500 lagunas glaciares potencialmente peligrosas en la región. Decenas de ellas presentan un alto riesgo de desbordamiento, lo que hace necesario un seguimiento prioritario.
Algunos científicos sugieren estrategias para reducir los riesgos de aluviones y colapsos glaciares en la región sudamericana. Sin embargo, es importante aclarar que la introducción de un sistema de alerta temprana no implica la certeza de un aluvión, sino que busca proporcionar herramientas para una respuesta anticipada, protegiendo así a las comunidades locales.
El sistema propuesto integrará sensores de nivel ultrasónico, estaciones meteorológicas automatizadas y cámaras de alta resolución, todo comunicado vía satélite. Este esquema permitirá alertas automáticas que se enlazarán con los centros de Protección Civil locales.
Esta tecnología recopilará datos continuos sobre el nivel del agua y las precipitaciones, permitiendo un análisis detallado de las condiciones diarias y acumuladas. Esto no solo mitigará los peligros naturales, sino que también proporcionará datos valiosos para la gestión del agua en las provincias de montaña.
El fenómeno de los aluviones se produce cuando grandes volúmenes de agua se liberan repentinamente, generalmente como resultado de desprendimientos de hielo, avalanchas o fuertes lluvias, que desestabilizan las morrenas.
En Argentina, el monitoreo se enfoca en cuerpos de agua en los Andes Centrales y la Patagonia, priorizando áreas cercanas a infraestructura crítica. En los Andes Centrales, se vigilan los ventisqueros de los ríos Mendoza y Jáchal; en Patagonia Norte, el Ventisquero Negro y las lagunas del Monte Tronador; y en Patagonia Sur, el área cercana a El Chaltén y la cuenca del Río Fitz Roy.
El progreso en el monitoreo glaciar es crucial para reducir el impacto de los desastres naturales, al tiempo que proporciona información estratégica para la gestión del recurso hídrico en las zonas cordilleranas. Este avance también facilita la actualización de modelos de simulación y refuerza las redes de emergencia locales.
Con información de Noticias Ambientales
Foto: Pinterest
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