El mes pasado, la ONG británica Earthsight encontró que dos corporativos gigantes del fast fashion, Zara y H&M, estaban vinculados con la deforestación ilegal a gran escala, el acaparamiento de tierras, la violencia y la corrupción en Brasil a través de sus cadenas de suministro. En este caso se dio específicamente en la obtención de algodón de origen ilegal.
Utilizando imágenes satelitales, sentencias judiciales, registros de envíos y asistiendo a ferias comerciales mundiales estando encubiertos, la ONG del Reino Unido rastreó casi un millón de toneladas de algodón contaminado procedente de empresas del oeste de Bahía, Brasil -un estado localizado al noreste del país, en la región del Cerrado, en cadenas de suministro que prestan servicios a H&M e Inditex, el holding de Zara. Las dos empresas en cuestión, SLC Agrícola y Grupo Horita, tienen una larga historia de deforestación ilegal y abuso ambiental.
El informe también denuncia la falta de rastreabilidad de la cadena de suministro proporcionada por Better Cotton (BC), un sistema de certificación que tiene como objetivo garantizar la sostenibilidad en el cultivo de algodón, ampliamente utilizado por Zara y H&M.
Sin embargo, los investigadores descubrieron que el algodón vinculado a actividades ilícitas en el Cerrado llevaba la etiqueta de Better Cotton.
A diferencia de la Amazonía brasileña, donde la deforestación ha ido disminuyendo, en el Cerrado la pérdida de bosques en 2023 aumentó un 43% interanual. El bioma de la sabana alberga un tercio de la biodiversidad de Brasil y el 5% de las especies del mundo, pero ha perdido más de la mitad de su vegetación nativa debido a la agricultura a gran escala.
Las exportaciones de algodón de Brasil han aumentado exponencialmente en la última década debido al auge de la producción en el Cerrado, que ha perdido aproximadamente la mitad de su vegetación natural a causa de la agricultura y donde las leyes que restringen la deforestación son menos estrictas que en el Amazonas.
La sabana, que cubre un área más grande que la de México, incluye áreas forestales y otra vegetación vital para frenar el calentamiento global al absorber y almacenar carbono. Es el hogar de animales en peligro de extinción, como el lobo de crin y el oso hormiguero gigante.
También es una fuente clave de agua para gran parte de América del Sur, pero la propagación de cultivos sedientos está amenazando los suministros de agua de las comunidades nativas y las ha expulsado de las tierras de pastoreo que han utilizado durante generaciones, dicen investigadores ambientales.
Es importante recordar que Brasil es el país más biodiverso del mundo, por lo que un crimen ambiental de este tipo no solo afecta a ese país sino al mundo entero, y es un golpe para la biodiversidad y la conservación mundial. El hecho de que dos compañías que comercializan millones de toneladas de ropa (y por consecuente de tela también) estén contribuyendo a esta escala a un crimen ambiental es un hecho sumamente preocupante que debería hablar sobre su ética comercial.
H&M describió los hallazgos iniciales de Earthsight como “muy preocupantes” y dijo que había pedido a Better Cotton llevar a cabo una investigación de un tercero. Los resultados de un portavoz de Better Cotton dijo que la organización todavía estaba analizando los datos.
Un portavoz de Inditex, propietario de Zara, dijo que Better Cotton “prohíbe estrictamente” prácticas que incluyen el acaparamiento de tierras y la deforestación y que se toma “muy en serio las acusaciones contra Better Cotton”. Además, se comprometió a monitorear el resultado de la investigación.
Sin embargo, Zara y H&M no tienen el mejor historial en términos de greenwashing. En el caso de H&M, un diario sueco hizo un reportaje para ver dónde terminaban las prendas que afirmaban reciclar. Al ponerle AirTags a las prendas descubrieron que la marca comercializó la ropa reciclada a exportadoras, mismas que las llevaron a diferentes partes del mundo. La mayoría de ellas no se reciclaron por «no estar en buen estado» mientras que de otras fueron encontradas en África y una en India.
La mejor manera de evitar que estas prácticas sigan sucediendo es denunciándolas y, principalmente, castigando a las marcas con nuestras carteras. Ellos no tienen verdaderas razones para cambiar lo que hacen a menos de que vean que eso les causa alguna desventaja, las cuales normalmente solo asocian con la baja en ganancias.
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