Transformarán la biblioteca de Ciencias de la UNAM en un entorno sustentable

Transformarán la biblioteca de Ciencias de la UNAM en un entorno sustentable
Transformarán la biblioteca de Ciencias de la UNAM en un entorno sustentable

Las facultades de Ciencias (FC) y de Arquitectura (FA) de la UNAM firmaron las bases de colaboración para consolidar el Centro de Recursos para la Sustentabilidad Académica, Social y Ambiental de la Facultad de Ciencias (AMOXCRAI) y el Ecosistema Prometeo.  

El proyecto busca responder al crecimiento de la entidad y a las exigencias de su infraestructura mediante la articulación del edificio Amoxcalli, la Plaza Prometeo y sus zonas aledañas en un entorno de aprendizaje e investigación con un enfoque de cuidado, salud mental y desarrollo ambiental. 

El director de la FC, Luis Felipe Jiménez García, destacó el alcance de ese acuerdo y aclaró que el acto no representa la edificación inmediata de una obra. En su lugar, el convenio establece el compromiso institucional para elaborar un diagnóstico y un plan conceptual que garanticen decisiones fundamentadas sobre la infraestructura universitaria. 

Además, subrayó la relevancia del trabajo conjunto. “Queremos ir más allá de pensar en un edificio aislado. Deseamos un ecosistema que articule el edificio Amoxcalli, la Plaza Prometeo y los espacios que los rodean; un entorno donde arquitectura, ciencia, naturaleza, tecnología y comunidad se relacionen de forma más armónica”. 

La directora de la FA, Mónica Cejudo Collera, resaltó el valor de realizar una ceremonia pública para este acuerdo, al considerar a Ciencias y Arquitectura como facultades hermanas que comparten bases disciplinares en la física, las matemáticas y el paisaje. Afirmó que la sustentabilidad debe guiar el quehacer universitario e indicó que la colaboración busca otorgar una segunda vida a los espacios existentes, con el fin de optimizar el entorno, dar continuidad a la Plaza Prometeo e integrar las nuevas dinámicas del sistema bibliotecario en beneficio de la comunidad. 

Este esfuerzo, añadió, se debe llevar de la mano con toda la comunidad universitaria, de modo que las propuestas de estudiantes, docentes y autoridades enriquezcan la visión conceptual del diseño.  

Del mismo modo, planteó la intención de proyectar un entorno funcional para actividades que trasciendan la lectura tradicional, con miras a convertir esta colaboración en un modelo de referencia para otras entidades de la Universidad Nacional. 

La secretaria general de la Facultad de Ciencias, María Guadalupe Lucio Gómez Maqueo, detalló las dimensiones físicas que comprenderá el estudio y explicó que la evaluación abarca el levantamiento de mil 632 metros cuadrados de áreas al aire libre, sumados a 3 mil 752 metros cuadrados de espacios interiores principales y mil 608 metros cuadrados de zonas complementarias. 

Explicó que esta revisión espacial comprende la infraestructura del edificio Amoxcalli -donde convergen la biblioteca, la Secretaría de Comunicación y Difusión Cultural, y las áreas de cómputo- en conexión directa con la Plaza Prometeo y sus accesos circundantes, con el objetivo de consolidar un entorno armónico entre arquitectura, ciencia y naturaleza. 

Del mismo modo, la funcionaria aseveró que las decisiones de diseño se guiarán por ejes rectores como habitabilidad, inclusión, sustentabilidad e innovación para “dar respuesta al crecimiento sostenido de la Facultad de Ciencias en los últimos años, que ha generado mayores demandas sobre la infraestructura, los servicios académicos y la gestión del conocimiento”. 

Laboratorio de aprendizaje 

Durante la ceremonia, la titular de la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información de la UNAM, Elsa Margarita Ramírez Leyva, abordó la relevancia de la modernización bibliotecaria en el marco del 475 aniversario de la Universidad de México. 

“Las bibliotecas son organismos que tienen que mantener su proceso de evolución sostenible (…) son ecosistemas de información dinámicos que deben estar en consonancia con los procesos de enseñanza-aprendizaje, investigación, difusión y preservación de la cultura”. 

Ramírez Leyva precisó que “se están considerando áreas de oportunidad de equipamiento acorde con los requerimientos de las comunidades, incorporar o adecuar aulas de trabajo colaborativo para distintas actividades, entre ellas el aula de cocreación Bibliomaker, dotada de tecnología de vanguardia como la realidad virtual y aumentada, inteligencia artificial y en general la actualización de equipo tecnológico e infraestructura de voz y datos”. 

El AMOXCRAI, finalizó, puede convertirse en un verdadero laboratorio universitario de aprendizaje “donde la sustentabilidad pueda observarse, experimentarse, estudiarse y discutirse”. 

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