Una de las autopistas más transitadas de Ciudad de México se convirtió en escenario de una intervención ambiental que buscó incorporar vegetación en un espacio dominado por el hormigón.
El proyecto Vía Verde comenzó en 2016 y aprovechó las columnas que sostienen el segundo piso del Anillo Periférico para instalar jardines verticales.
Actualmente, la iniciativa se extiende por unos 27 kilómetros y reúne más de 65.000 metros cuadrados de superficie verde, según información del propio proyecto.
La propuesta fue impulsada por el arquitecto mexicano Fernando Ortiz Monasterio y surgió como una alternativa para incorporar vegetación sin disponer de nuevos terrenos.
En ese sentido, las estructuras existentes fueron utilizadas como soporte para sistemas capaces de sostener plantas alrededor de las columnas, sin modificar la función de la infraestructura vial.
La iniciativa comenzó a difundirse públicamente en 2016 y estuvo acompañada por una petición ciudadana que reunió alrededor de 80.000 firmas.
Posteriormente, el Gobierno de Ciudad de México autorizó su implementación en distintos sectores del Periférico, donde las columnas pasaron a formar parte de una intervención destinada a recuperar visual y ambientalmente un espacio altamente urbanizado.
Para 2022, Vía Verde informaba que había alcanzado más de 1.000 columnas intervenidas, consolidando una de las mayores superficies de jardines verticales asociadas a una autopista.
Las plantas no se desarrollan directamente sobre el hormigón, sino sobre estructuras externas diseñadas para sostener las raíces y facilitar el suministro de agua y nutrientes.
Además, el sistema contempla el uso de agua no potable, una característica relevante en una ciudad que enfrenta periódicamente dificultades vinculadas con el abastecimiento del recurso.
El funcionamiento también incorpora tecnología de monitoreo. Los sistemas de irrigación pueden activarse a distancia y existen sensores destinados a registrar variables como temperatura, iluminación, disponibilidad de agua y nutrientes. De esta manera, el mantenimiento puede adaptarse a las condiciones de cada sector y reducir intervenciones innecesarias.
Sin embargo, la elección de especies constituye otro aspecto fundamental, ya que las plantas deben soportar exposición solar, viento, contaminación atmosférica y las condiciones particulares de una infraestructura ubicada junto a miles de vehículos.
Uno de los principales aportes de Vía Verde es incorporar superficies vegetadas allí donde resulta prácticamente imposible crear parques convencionales. Así, una infraestructura vial existente puede adquirir nuevas funciones ambientales sin ocupar terrenos adicionales.
Asimismo, la vegetación puede contribuir a retener parte del material particulado presente en el aire y favorecer procesos de evapotranspiración que ayudan a moderar temperaturas en determinados espacios urbanos.
La presencia de plantas también transforma superficies dominadas por el cemento y puede mejorar las condiciones visuales y ambientales de corredores urbanos sometidos a una elevada presión vehicular.
Además, el aprovechamiento de agua no potable y el monitoreo automatizado permiten desarrollar estrategias de mantenimiento más eficientes en términos de recursos.
Los jardines verticales forman parte de un conjunto más amplio de soluciones basadas en la naturaleza que diferentes ciudades exploran para reducir algunos efectos de la urbanización. En particular, las superficies vegetales pueden ayudar a disminuir la acumulación de calor asociada con materiales como el hormigón y favorecer espacios urbanos más verdes.
No obstante, estos sistemas no reemplazan a los parques, los árboles urbanos ni la conservación de grandes áreas naturales. Su función resulta más efectiva cuando se integran dentro de una estrategia ambiental urbana de mayor escala.
Por otra parte, tampoco pueden considerarse una solución independiente frente a la contaminación producida por el tránsito. Las emisiones vehiculares requieren políticas específicas de movilidad sostenible, transporte público y reducción del uso de combustibles fósiles.
Vía Verde demuestra, sin embargo, que incluso las infraestructuras más rígidas pueden incorporar elementos naturales. En una ciudad densamente construida como Ciudad de México, transformar columnas de una autopista en superficies verdes representa una forma de recuperar funciones ambientales sin necesidad de crear nuevos espacios desde cero.
Con información de Noticias Ambientales
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