Complicaciones de diabetes saturan hospitales y reducen capacidad de atención en México

Aldo Díaz Pérez advierte sobre complicaciones de diabetes
Complicaciones de diabetes saturan hospitales y reducen capacidad de atención en México

Las hospitalizaciones relacionadas con la diabetes están restando capacidad de atención al sistema de salud mexicano. La frecuencia de los ingresos por complicaciones de esta enfermedad supera en 60% el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una situación que evidencia los costos sanitarios de la falta de prevención y control.

El informe Panorama de la Salud 2026 de la OCDE reporta que México registra 149 ingresos hospitalarios por cada 100 mil habitantes relacionados con la diabetes. La cifra contrasta con las tasas de otros países latinoamericanos, como Chile, con 90 hospitalizaciones; Argentina, con 57, y Perú, con 26 por cada 100 mil habitantes.

Para Aldo Díaz Pérez, director general de Grupo Akos, este comportamiento responde principalmente a la combinación de una elevada prevalencia de diabetes y un seguimiento insuficiente de los pacientes.

En México, más de 14 millones de adultos viven con esta enfermedad, lo que coloca al país en el segundo lugar de América Latina por número de personas afectadas, únicamente detrás de Brasil.

Sin embargo, el número de diagnósticos no explica por sí solo la presión hospitalaria. La falta de monitoreo de glucosa, el descuido de la alimentación y la ausencia de seguimiento médico pueden favorecer el desarrollo de complicaciones que requieren atención especializada.

El costo de no controlar la diabetes

La OCDE advierte que el volumen de hospitalizaciones asociado con esta enfermedad representa un desafío para la capacidad de respuesta de los servicios médicos mexicanos.

Cuando los pacientes llegan a los hospitales con complicaciones avanzadas, aumenta la demanda de atención en urgencias y quirófanos. Esto puede generar retrasos para otros pacientes, además de dificultades para ofrecer diagnósticos y tratamientos oportunos.

Las consecuencias de la diabetes sin control también pueden ser permanentes. Entre ellas se encuentran la pérdida de visión, las amputaciones y la insuficiencia renal, además de un mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.

Díaz Pérez destacó particularmente la relación entre diabetes y enfermedades cardiovasculares, debido al impacto que tienen sobre la mortalidad en México.

“La diabetes no controlada incrementa significativamente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”, explicó.

El especialista agregó que la cardiopatía isquémica, que reduce o detiene el flujo de sangre y oxígeno hacia el corazón, representa más de 55% de las muertes por enfermedades cardiovasculares en México, la proporción más elevada entre los integrantes de la OCDE.

La prevención como alternativa para liberar capacidad hospitalaria

Ante el panorama, la OCDE llamó a las autoridades sanitarias a fortalecer las estrategias de prevención y control de la diabetes para evitar que un mayor número de pacientes llegue a etapas de complicación que requieran hospitalización.

El objetivo es mejorar la atención primaria y reducir la presión sobre los servicios hospitalarios, mediante un seguimiento más constante de las personas diagnosticadas.

Díaz Pérez señaló que mantener la diabetes bajo control requiere disciplina y atención médica continua. Entre las medidas fundamentales mencionó monitorear los niveles de glucosa, acudir regularmente a consulta y vigilar otros indicadores de salud, como la presión arterial y el colesterol.

El reto para el sistema sanitario mexicano es atender una enfermedad que afecta a millones de personas, pero también reducir las complicaciones que podrían evitarse mediante diagnóstico oportuno, seguimiento médico y mejores hábitos de salud.

 

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