¡Alerta! Los bebés están comiendo microplásticos gracias a Nestlé y Danone
Desde los juguetes hasta los biberones, pasando por las mantas y la ropa, los bebés están rodeados de plástico. Ningún ser humano que nazca hoy en día puede evitarlo por completo y, sin embargo, nuestros hijos pueden ser más vulnerables a sus posibles efectos.
Cada día, millones de bebés de todo el mundo comen alegremente purés envasados en bolsitas de plástico del tipo “apretar y chupar”.
Estas comidas para llevar, coloridas y prácticas, dominan el pasillo de alimentos infantiles de los supermercados de todo el mundo y se han convertido en un producto básico para muchas familias.
Pero la creciente preocupación por nuestra exposición diaria al plástico y a sustancias químicas nocivas plantea una gran pregunta a las empresas mundiales ¿Podrían Nestlé y Danone estar exponiendo a los bebés a microplásticos y sustancias químicas nocivas? Prepárense madres y padres: lo que se revela en el último informe de Greenpeace Internacional… es horrible.
En el nuevo informe de Greenpeace Internacional “Pequeños plástticos, gran problema: los riesgos ocultos de las bolsitas de plástico para alimentos infantiles”, se analizó en profundidad el preocupante tema de la exposición de los bebés a los microplásticos a través de un popular alimento envasado.
Se encargó a un laboratorio independiente que investigara el puré a base de yogur de la marca Gerber de Nestlé y el puré a base de fruta de la marca Happy Baby Organics de Danone, envasados en bolsitas de plástico con boquilla.
Las pruebas detectaron la presencia de microplásticos en los alimentos de ambos productos.
En un gramo de alimento (el peso de una pasita) las bolsitas de Gerber de Nestlé contenían una media de hasta 54 microplásticos, y las de Happy Baby Organics de Danone, una media de hasta 99 microplásticos.
Esto equivale a entre 270 y 495 microplásticos por cucharadita, o un total estimado de más de 5,000 partículas en cada envase de Gerber y más de 11,000 en cada envase de Happy Baby Organics.
Las pruebas sugieren una relación entre el tipo de plástico con el que están recubiertas las bolsitas (polietileno) y algunos de los microplásticos encontrados.
Los resultados también sugieren la presencia de una serie de sustancias químicas tanto en el envase como en el alimento, incluida una sustancia química conocida por alterar el sistema endocrino en el yogur de Gerber.
Las bolsitas de Gerber y Happy Baby Organics se venden en supermercados y a través de tiendas online a clientes de numerosos países de todo el mundo. Los padres confían en estas marcas tan conocidas para asegurarse de que los primeros bocados de sus bebés no estén contaminados.
Lamentablemente, esta investigación demuestra que Nestlé y Danone no pueden garantizarlo.
Esto plantea serias preocupaciones para la salud de los bebés que consumen estos productos. Y ensombrece todo el sector de la alimentación infantil. Las opciones sin plástico son cada vez más limitadas y, desde luego, no están al alcance de todos los padres.
Los titulares de noticias que advierten a las y los consumidores sobre retiradas de productos debido a la contaminación por plástico, se han vuelto más comunes.
En un sistema de distribución de alimentos tan dependiente del plástico en todas las etapas de la cadena de suministro, no es de extrañar. Las retiradas suelen estar impulsadas por la propia industria, lo que pone de manifiesto la fuerte dependencia del sistema respecto a que las empresas identifiquen y notifiquen problemas de seguridad.
También depende de su disposición a colaborar con las agencias gubernamentales para informar al público y definir las medidas que deben adoptarse.
Pero, ¿qué ocurre cuando la contaminación no se debe a un fallo mecánico o a un error humano? ¿Qué controles y contrapesos están fallando o, peor aún, ni siquiera existen? ¿Saben ya estas empresas que sus productos contienen microplásticos o es que, de alguna manera, no habían pensado en la posibilidad de que, con el tiempo, su modelo de negocio basado en el plástico se desmoronara literalmente?
Nestlé y Danone saben que tienen un problema con el plástico. Pero no saben cómo poner a las personas por delante del plástico. Y los gobiernos no les están exigiendo responsabilidades.
Las familias confían en que los alimentos para bebés que encuentran en los supermercados sean seguros. Sin embargo, esta investigación evidencia que aún existen vacíos importantes sobre los riesgos asociados al uso de empaques plásticos flexibles en productos infantiles.
Los bebés están entre las poblaciones más vulnerables a los efectos de los microplásticos, ya que su sistema inmune y hormonal aún está en desarrollo. Los primeros meses de vida no pueden ser un período de exposición a contaminantes invisibles.
Además, el costo ambiental es altísimo. Sabemos muy bien cómo los envases de plástico están debilitando el sistema inmunológico del planeta, agravando las crisis de biodiversidad y climática a lo largo de su ciclo de vida.
Los envases de plástico representan alrededor del 40% de la producción y los residuos plásticos mundiales. Han provocado que los sistemas de gestión de residuos se vean desbordados bajo una presión inmensa y sostenida. Esto supone un coste para los contribuyentes y los gobiernos.
Los envases de plástico que llegan al medio ambiente acaban descomponiéndose en microplásticos que circulan por los ecosistemas, ascienden por la cadena alimentaria y entran en nuestro organismo a través del aire, el agua o los alimentos.
Tanto si estamos expuestos directa como indirectamente a los microplásticos y a las sustancias químicas asociadas a través de los envases, sabemos que liberarnos de la crisis del plástico significa liberarnos de los envases de plástico.
Entre ambas, Nestlé y Danone acaparan nada menos que el 40% del mercado mundial de alimentos para bebés, siendo Nestlé la empresa líder del sector en general.
Nestlé y Danone han sido repetidamente dos de los principales responsables de la contaminación plástica. A nivel mundial, según las auditorías de marcas de limpieza comunitaria realizadas por el movimiento Break Free from Plastic. Generan más de un millón de toneladas de envases de plástico cada año, lo que contribuye de manera significativa a crear y perpetuar la actual crisis del plástico.
Los compromisos voluntarios de Nestlé y Danone no han sido suficientes para reducir de manera significativa su huella plástica ni para impulsar cambios más amplios en la industria hacia modelos no tóxicos y de cero residuos.
Nestlé y Danone deben comprometerse urgentemente a sustituir las bolsitas por envases reutilizables y sistemas de recarga no tóxicos y sin plástico para los alimentos infantiles.
Los gobiernos disponen de información más que suficiente para aplicar el principio de precaución y tomar medidas inmediatas. Es urgente que los gobiernos, incluido México, impulsen un Tratado Mundial sobre los Plásticos firme y ambicioso que dé prioridad a la salud humana, reduzca la producción y el consumo mundial de plástico y ponga fin a otra generación de plástico.
Las familias no deberían tener que elegir entre la practicidad y la salud. Necesitamos más transparencia, regulación efectiva y sistemas de empaque seguros que prioricen la salud de las personas por encima de la expansión del plástico desechable.
Con información de Greenpeace
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