Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México alertaron que el calor extremo está elevando la concentración de ozono troposférico, un gas altamente irritante para las vías respiratorias.
Según el investigador Jorge Zavala Hidalgo, por cada grado Celsius adicional, la concentración de ozono aumenta en 4.7 ppb.
El año 2024 fue el más cálido registrado a nivel nacional y global, lo que explica el incremento de episodios de contingencias ambientales en la Zona Metropolitana del Valle de México.
Temporada crítica de ozono
La llamada “temporada de ozono” se extiende de febrero a junio, siendo mayo el mes con mayor número de contingencias debido a las altas temperaturas y la intensa radiación solar.
Al corte del 13 de mayo de 2024, ya se habían registrado tantas contingencias como en todo el año anterior.
La última alerta se declaró el 26 de abril.
Impactos en salud y ecosistemas
El ozono es un contaminante secundario que se forma por reacciones fotoquímicas entre óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles (COVs) en presencia de radiación solar.
Efectos en la salud: irritación en ojos y garganta, daños al sistema respiratorio.
Impactos ambientales: reducción del rendimiento agrícola y afectación de ecosistemas.
El doctor Michel Grutter subrayó que el ozono debe entenderse como un síntoma de la contaminación atmosférica crónica, más allá de los episodios puntuales.
Factores que favorecen su formación
La doctora Elizabeth Vega Rangel explicó que la dinámica de formación del ozono depende de:
-Altas temperaturas.
-Baja velocidad del viento.
-Topografía de valle, que favorece acumulación de contaminantes.
-Fuentes de emisión diversas: vehículos, industrias, uso de gas LP, incendios forestales y emisiones biogénicas.
Estudios recientes muestran que el gas LP contribuye de manera significativa durante episodios críticos de ozono.
Estrategias recomendadas
Los especialistas de la UNAM plantearon medidas para enfrentar el problema:
-Reducir uso del automóvil y fomentar transporte público.
-Disminuir emisiones industriales y vehiculares.
-Regular COVs presentes en pinturas, solventes y combustibles.
-Mantener y ampliar sistemas de monitoreo atmosférico.
-Impulsar políticas públicas de control de emisiones.
-Campañas de información y prevención para la población.
-Fortalecer estudios científicos y pronósticos ambientales.
-Construir ciudades resilientes y saludables con aire limpio como prioridad.
Más allá del ozono
El doctor Iván Hernández Paniagua recordó que el ozono no es el único contaminante relevante: también coexisten PM2.5, partículas ultrafinas, hidrocarburos policíclicos aromáticos y COVs carcinogénicos. Programas como el Hoy No Circula ayudan, pero son insuficientes sin una estrategia integral que incluya:
-Modernización del transporte.
-Electrificación de la movilidad.
-Control de emisiones industriales.
-Planeación urbana sostenible.
El calor extremo está acelerando las reacciones fotoquímicas que producen ozono, generando más contingencias ambientales en el Valle de México.
La evidencia científica muestra que el problema no es solo estacional, sino estructural: requiere políticas públicas integrales, regulación estricta de emisiones y un compromiso social para construir ciudades más limpias y saludables.
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