El cambio climático amenaza los platillos tradicionales en AL

El cambio climático amenaza los platillos tradicionales en AL

Los platillos tradicionales que han estado en el paladar por generaciones en América Latina, hoy viven amenazados por el fenómeno del cambio climático, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 

El organismo advierte que “los sistemas agroalimentarios siguen siendo muy vulnerables a las crisis y perturbaciones derivadas de los conflictos, la variabilidad del clima y los fenómenos climáticos extremos y la contracción económica”. 

Y es que consecuentemente podría haber cambios en los patrones de lluvia, aumento de la temperatura de al menos 2,5°, lo que podrían incidir en las siembras y cosechas, traer nuevas plagas, influir en los conflictos por la tierra e impactar en la productividad en los campos y en el precio y consumo de los alimentos. 

El Banco Mundial este año propuso adoptar medidas urgentes para combatir todas las formas de malnutrición, en particular medidas climáticamente inteligentes”; y la organización internacional Acción contra el hambre propuso utilizar la agroecología, la agrosilvicultura o incluso la hidroponía como medio para “la implementación del derecho a la alimentación, proporcionando nuevas bases para un sistema alimentario sostenible, una agricultura resiliente y una buena nutrición”. 

Acción contra el hambre aseveró que en un futuro no muy lejano el cambio climático podría afectar nuestra seguridad alimentaria, provocar hambre; y en el camino afectar también nuestro patrimonio culinario, no menos importante si consideramos que forma parte de nuestra identidad. 

El catedrático Xavier Medina, de la Universitat Oberta de Catalunya compartió que “los productos de la tierra y las cocinas locales comparten tanto su singularidad como una complejidad que se deriva de referirse, simultáneamente, a prácticas y técnicas vivas, por un lado, y a las identidades, a lazos afectivos y a preferencias gustativas específicas por otro”. 

No por nada, dijo, desde hace poco más de una década, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) comenzó a incorporar propuestas culinarias como Patrimonio Cultural Inmaterial.  

Ante todo esto, en Venezuela estaría en riesgo la producción de arroz o maíz; en Colombia, el frijol; Bolivia cosecharía menos hortalizas o que en Panamá la caída del trabajo en los campos fomente la importación y el aumento de precios, lo que implica no alimentarse de forma óptima, y desproteger nuestra cultura culinaria. 

Con información de El Universal

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