¿Podemos aprender a vivir con los incendios forestales?

En una sola semana de otoño en 2024, varios incendios arrasaron más de 100.000 hectáreas en Portugal, una superficie aproximadamente del tamaño de Hong Kong. Fueron los incendios más grandes de Europa de ese año, en los que fallecieron al menos siete personas. 

Según los científicos, es probable que vuelvan a ocurrir con esa magnitud y mayor frecuencia. 

«Muchas zonas de Europa se enfrentan a un gran aumento de sequías plurianuales, lo que aumenta la probabilidad de incendios extremos», declaró Thomas Elmqvist, director de Medio Ambiente del Consejo Asesor Científico de las Academias Europeas (EASAC). «Es probable que algunas zonas experimenten fenómenos graves cada dos años», explicó.

Cerca de 60.000 incendios forestales arrasan la UE cada año, causando pérdidas económicas por valor de 2.000 millones de euros, según explicaron los científicos en un informe publicado recientemente. De promedio y año tras año, arde un área de casi el doble del tamaño de Luxemburgo. 

Cambio climático, uso del suelo y urbanización

Europa es el continente que se calienta con más rapidez en el mundo: en los últimos 30 años, las temperaturas aumentaron el doble que el promedio mundial.  

Elmqvist destaca la relación entre el cambio climático y el aumento del peligro de incendios. Se prevé que el aumento de las sequías y la disminución de las lluvias dupliquen el riesgo de incendios hasta 2100. 

La creciente urbanización es otro factor relevante. Las tierras de cultivo abandonadas y el crecimiento de vegetación sin gestionar han creado vastos paisajes de biomasa inflamable, analizaron los científicos.  

Los monocultivos extensivos, en particular de coníferas, pinos y eucaliptos, también se incendian rápidamente.

El mayor riesgo en Alemania, por ejemplo, se encuentra en la zona noreste del país, con sus grandes plantaciones de pinos, afirmó Elmqvist. 

Menos incendios, pero más devastadores

Tras dos años de monitoreo de incendios forestales, el experto concluyó que el número de incendios y la superficie total quemada han disminuido en Europa, «porque tenemos mayor capacidad para combatirlos». 

Sin embargo, los incendios serán más grandes y graves. España, Portugal, Italia y Grecia son los más afectados, según los científicos. 

Los países mediterráneos están mejor preparados para los incendios que otros países europeos, afirma Claudia Berchtold, de la Sociedad Fraunhofer. Berchtold analiza investigaciones, como el nuevo estudio de la EASAC, para formular una estrategia europea sobre cómo afrontar los incendios forestales.  

«En Alemania o los Países Bajos, por ejemplo, un incendio relativamente pequeño se encontraría con un sistema menos preparado», añadió.

El estudio concluyó que, en Europa, más del doble de zonas urbanas se consideran en riesgo de incendio que en América del Norte y Asia.  

«Se han construido urbanizaciones en plantaciones de pinos sin pensar en lo que sucederá cuando se produzcan grandes incendios», afirmó el ecólogo Pierre Ibisch, coautor del estudio. «Esto, por supuesto, es muy arriesgado», añadió. 

Quemas controladas, restauración de ecosistemas y educación

Problemas como estos podrían evitarse si los planificadores paisajísticos, los silvicultores y los agricultores unieran fuerzas, afirman los científicos de EASAC. También piden una mayor concientización y un debate público sobre la naturaleza cambiante de los incendios. 

«Las personas que viven cerca de los bosques, o que se mudan a ellos, desconocen la magnitud del fuego y su impacto permanente, y que tenemos la oportunidad de reducir el riesgo mediante la gestión del territorio», afirmó Ibisch. 

Los expertos también afirman que es crucial implementar políticas como la ley de Restauración de la Naturaleza de la UE de forma más rápida y coherente, especialmente para gestionar los bosques de forma sostenible y restaurar las turberas ricas en carbono.  

Permitir que los animales pasten en esos lugares, así como quemar tramos secos bajo supervisión, puede aumentar drásticamente la intensidad del incendio. 

«No todos los incendios son malos», afirmó Elmqvist. Los incendios de baja intensidad pueden, de hecho, formar parte de un ciclo natural y estimular la regeneración.

Otras soluciones podrían ser la cartografía digital de los bosques para facilitar un mejor monitoreo. La IA también puede ayudar a evaluar imágenes de incendios forestales tomadas con drones o a monitorear la rapidez con la que la vegetación inflamable vuelve a crecer después del pastoreo. 

Con información de DW 

Foto: Pedro Nunes/REUTERS 

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