Bioluminiscencia evolucionó en animales hace 540 millones de años
La bioluminiscencia es la capacidad de los seres vivos de producir luz mediante reacciones químicas. Ahora, un nuevo estudio señala que esta evolucionó por primera vez en los animales hace al menos 540 millones de años, en un grupo de invertebrados marinos llamados octocorales.
Los resultados, publicados en la revista “Proceedings of the Royal Society B“, retrasan en casi 300 millones de años el récord anterior de la aparición más antigua de este rasgo luminoso en animales, y algún día podrían ayudar a los científicos a descifrar por qué evolucionó la capacidad de producir luz.
Los responsables del trabajo son científicos del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian en Washington (EE.UU.).
La bioluminiscencia ha evolucionado de forma independiente al menos 94 veces en la naturaleza y está implicada en una enorme variedad de comportamientos, como el camuflaje, el cortejo, la comunicación y la caza, relata un comunicado del citado museo.
Hasta ahora, se creía que el origen más antiguo de la bioluminiscencia en los animales se remontaba a hace 267 millones de años, en unos pequeños crustáceos marinos llamados ostrácodos. Pero los orígenes de la bioluminiscencia, un rasgo que ilumina literalmente, “siguen siendo oscuros”.
“Nadie sabe muy bien por qué se desarrolló en los animales“, subraya Andrea Quattrini, conservadora de corales del museo y autora del estudio.
En busca de los primeros orígenes de este rasgo, los investigadores decidieron remontarse a la historia evolutiva de los octocorales, un grupo de animales evolutivamente antiguos y frecuentemente bioluminiscentes que incluye los corales blandos, los abanicos de mar y las plumas de mar.
Los octocorales que brillan normalmente sólo lo hacen cuando se les golpea o se les molesta de alguna otra forma, lo que hace que la función de su capacidad para producir luz sea un “tanto misteriosa”.
El equipo había completado en 2022 un árbol evolutivo de los octocorales extremadamente detallado utilizando datos genéticos de 185 especies.
A partir de este mapa, los investigadores calcularon aproximadamente cuándo se separaron los linajes de octocorales para convertirse en dos o más ramas; después pudieron trazar un atlas con las especies bioluminiscentes vivas.
Una vez datado el árbol evolutivo y etiquetadas las ramas que contenían especies luminosas, usaron una serie de técnicas estadísticas para realizar un análisis denominado reconstrucción del estado ancestral.
“Si sabemos que estas especies de octocorales que viven hoy en día son bioluminiscentes, podemos utilizar la estadística para deducir si era muy probable que sus antepasados fueran bioluminiscentes o no”, apunta Quattrini. “Cuantas más especies vivas tengan el rasgo compartido, mayor será la probabilidad de que, a medida que se retrocede en el tiempo, esos antepasados también tuvieran ese rasgo”.
Los científicos utilizaron numerosos métodos estadísticos diferentes para la reconstrucción y todos llegaron al mismo resultado: hace unos 540 millones de años, el antepasado común de todos los octocorales era muy probablemente bioluminiscente.
Es decir, 273 millones de años antes que los brillantes crustáceos ostrácodos que anteriormente ostentaban el título de evolución más temprana de la bioluminiscencia en los animales.
Con información de EFE
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