El gobierno del izquierdista Gabriel Boric cumplió su promesa de cancelar parte de la operación de Codelco en Quintero y Puchuncaví, una bahía industrial de 50 mil habitantes, a 140 kilómetros al oeste de Santiago, conocida como el “Chernóbil chileno”.
Durante una ceremonia, el gerente de operaciones de Codelco, la mayor productora de cobre del mundo, Pablo Bohler, ordenó el pasado 31 de mayo, “detener en forma definitiva el horno convertidor Teniente”, ubicado en su planta de fundición Ventanas, esto sucedió tras seis décadas de actividad altamente contaminante que transformó la zona donde operaba, junto a otras industrias, en el “Chernóbil chileno”.
Por décadas, fue una planta que expulsó toneladas de partículas nocivas a través de su chimenea. Incluso, en vísperas de su cierre, un centenar de estudiantes se intoxicaron por la mala calidad del aire en esta zona donde funcionan unas 15 compañías entre termoeléctricas a carbón, terminales de gas y refinerías de crudo y cobre.
En el marco de una protesta que reunió a un centenar de manifestantes en las afueras de la planta, Sabina Vergara, profesora de educación preescolar, dijo que se luchó por años por esto, pero advirtió que seguirán luchando el cierre definitivo de las empresas contaminantes.
“Tenemos muchos niños enfermos, la tercera edad no sale de su casa. Es muy complejo”, agregó la maestra.
El relator especial de la ONU sobre derechos humanos y el medio ambiente, David Boyd, visitó Chile a comienzos de mayo, y afirmó que además de problemas respiratorios, los habitantes de Quintero y Puchuncaví presentan “enfermedades cardiovasculares, niveles elevados de mortalidad infantil, niveles inaceptables de riesgo de padecer cáncer en los niños y una menor expectativa de vida”.
Por su parte, la empresa comunicó que en esta ocasión se apagaron los hornos de la fundición Ventanas que, durante casi 60 años, se dedicaron a convertir en ánodos de cobre los concentrados minerales de los pequeños y medianos mineros de Chile y de algunas divisiones de Codelco.
“Las plantas comenzaron a construirse en 1961 y fueron inauguradas en años distintos. La fundición en 1964, por el Presidente Jorge Alessandri, y la refinería electrolítica en 1966, por el Presidente Eduardo Frei Montalva. Desde entonces, se convertirían en emblema de una era de industrialización para la Región de Valparaíso”, recordó el presidente ejecutivo, André Sougarret.
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