En Singapur, una mujer tuvo a un bebé con anticuerpos que le permiten resistir a la enfermedad de COVID-19. Celine Ng-Chan dio positivo al Covid-19 en marzo. Tenía 10 meses de embarazo y su principal temor era por su bebé.
El pasado 7 de noviembre, dio a luz a un niño, Aldrin, quien no sólo nació sano, sino con anticuerpos contra el coronavirus, revelaron medios en Singapur.
El caso llamó la atención de médicos, quienes creen que ella pasó los anticuerpos al feto mientras estaba en el útero.
Celine, su madre y su hija se contagiaron de coronavirus tras regresar de unas vacaciones familiares en Europa, en marzo pasado. El esposo de Celine y el papá de ésta dieron negativo.
Celine, de 31 años, contó que su embarazo transcurrió sin problemas a pesar de haber padecido Covid-19. “Soy muy afortunada de tener a Aldrin y de que naciera sano. Me siento aliviada de que mi viaje con el Covid-19 finalmente terminó”.
La mamá de Celine, Madam Choy Wai Chee, de 58 años, pasó hospitalizada cuatro meses y estuvo 29 días con un respirador artificial, pero finalmente se recuperó.
El Centro Nacional para la Información sobre Biotecnología de Estados Unidos informó en octubre del caso del bebé de una mujer que dio positivo a Covid-19 pero fue asintomática. El recién nacido tenía anticuerpos, aunque dio negativo a la enfermedad.
Sin embargo, otro estudio realizado en Wuhan, China, donde se originó la enfermedad, sugirió que la inmunidad que adquieren los bebés a través de sus madres se desvanecería rápidamente.
En tanto, el equipo médico que sigue el caso de este bebé considera que la mujer le transmitió todos sus anticuerpos; no obstante, no saben cuánto tiempo durarán estos en el cuerpo del recién nacido, ni tampoco qué tan eficaz sea su defensa ante el coronavirus.
Tan Hak Koon, presidente de la división de obstetricia y ginecología del KK Women’s and Children’s Hospital (KKH), dijo a The Straits Times que que las directrices publicadas en octubre por el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists en el Reino Unido señalaron que la evidencia actual sugiere que la transmisión de COVID-19 de una mujer embarazada a su bebé durante el embarazo o el nacimiento es poco común.
«Las pruebas actuales también muestran que si el recién nacido recibe COVID-19 de su madre no se ve afectado por el modo de parto, la elección de la alimentación como el amamantamiento o el biberón, o si la madre y el bebé permanecieron en la misma habitación después del parto», agregó.
En agosto de este año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) explicó que los estudios muestran que hay un mayor riesgo de que las mujeres embarazadas presenten formas graves del coronavirus, por lo que tanto el organismo como la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó a los Estados miembros que redoblaran sus esfuerzos para asegurar el acceso a servicios de atención perinatal e implementar medidas preventivas para reducir la mortalidad asociada al COVID-19.
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