Doble sismo en Venezuela revela complejidad tectónica y urgencia de fortalecer la vigilancia sísmica   

Doble sismo en Venezuela revela complejidad tectónica y urgencia de fortalecer la vigilancia sísmica
Doble sismo en Venezuela revela complejidad tectónica y urgencia de fortalecer la vigilancia sísmica   

Los recientes sismos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados en Venezuela no se trataron de sismos comunes o de una réplica, sino de un fenómeno poco frecuente conocido como doblete sísmico, el cual ocurre cuando dos terremotos de magnitudes muy similares golpean casi en el mismo lugar y casi al mismo tiempo debido a una compleja interacción de ruptura en las fallas, señaló Raymundo Plata, investigador del Instituto de Geofísica. 

Al respecto, Jesús Manuel Ávila García, postdoctorante del Instituto de Geofísica, señaló que Venezuela presenta una sismicidad muy compleja por la cantidad de fallas, pero “básicamente todas las zonas sísmicas del país están en el norte; sin embargo, es donde se ubica el 80% de la población y es, básicamente, el límite de las placas del Caribe y Sudamérica”, al preguntarle por la sismicidad reciente en la zona comentó: “Desde finales de mayo se venía detectando una actividad sísmica anómala en la región, con una frecuencia mayor de microsismos imperceptibles. Esto ya indicaba una reorganización de esfuerzos en el límite de placas”. 

Según Ávila García, la sismicidad ocurrió a lo largo de dos sistemas de fallas: Boconó y San Sebastián, fallas activas que atraviesan gran parte del norte venezolano y que históricamente han generado terremotos destructivos. “El primer evento, de magnitud 7.2, se originó en el extremo noreste de la falla de Boconó, ubicada en los Andes venezolanos y, apenas 39 segundos después, ocurrió un segundo sismo de magnitud 7.5 sobre la falla de San Sebastián, localizada en la franja costera norte del país y muy cerca de la capital, Caracas.

Aunque es muy poco común que ocurran dos sismos tan grandes en tan corto tiempo y sobre sistemas de falla distintos, la evidencia instrumental y los mecanismos focales analizados por organismos como el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) respaldan la hipótesis de un doblete sísmico y no solamente de un precursor”, puntualizó. 

El tamaño de la ruptura bajo tierra abarcó, puntualizó Raymundo Plata, “un área estimada de 150 kilómetros de largo por 20 kilómetros de ancho”. El desplazamiento en ambos sismos fue diferente: en la falla de Boconó fue oblicuo y en la de San Sebastián fue lateral, lo que puede ser sumamente dañino para las edificaciones que no están diseñadas para soportar estos movimientos. 

Hasta el momento se han presentado varias réplicas a lo largo de la falla de San Sebastián pero con menor magnitud. Según datos reportados por el Servicio Geológico Colombiano tiene más de 210 replicas con magnitudes menores a 4.5. 

Complejidad sísmica del país 

Venezuela concentra su mayor actividad sísmica en la franja norte del país, donde convergen tres grandes sistemas de falla: Boconó, San Sebastián y El Pilar. Esta configuración responde al movimiento relativo de la placa del Caribe, que se desplaza aproximadamente entre 2 y 2.5 centímetros por año respecto a Sudamérica; sin embargo, la complejidad de la zona se debe a que existe una red de fallas principales y secundarias que se reajustan continuamente. 

En 2024 y 2025 se presentó una sismicidad anómala en la zona de fallas donde se realiza extracción petrolera, aunque no pasaron de magnitud 6. 

Zona de desastre 

Sobre la destrucción que originaron ambos sismos, el doctor Carlos Valdés González, investigador del Instituto de Geofísica, comentó que fue multifactorial, ya que el primer sismo tuvo una profundidad de 25 kilómetros y el segundo de 10. La cercanía entre ambos generó una mayor amplificación y duración de la exposición de las estructuras. 

En cuanto al monitoreo sísmico de la zona, Valdés González señaló que Venezuela carece de una estructura de monitoreo continuo y de un sistema de alertamiento temprano, como ocurre en México. Lo que se observó el 24 de junio pone sobre la mesa la necesidad de incrementar el monitoreo y la implementación de sistemas de alertamiento. 

Al respecto, el doctor Ávila comentó que, más allá del análisis científico, el evento dejó al descubierto debilidades importantes en la red de monitoreo sísmico venezolana. Según Ávila, el servicio sismológico nacional tardó cerca de siete horas en emitir información oficial. Finalmente, los sismos del 24 de junio son de los de mayor magnitud en la historia sísmica reciente del país sudamericano. 

Con información de la UNAM 

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